El mercado brasileño de gas apuesta a la reformulación

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Viernes 14 de octubre, 2016

Para recuperarse de su crisis económica, la energética estatal Petrobras está abandonando el mercado de gas natural, lo que da al país la oportunidad única para remodelar la forma de hacer negocios. El Gobierno brasileño ha tomado la iniciativa y creado un programa nacional denominado Gas para Crecer, con el propósito de determinar la mejor manera de abrir el mercado. 

Edmar Luiz de Almeida, uno de los expertos que colaboró con los estudios, conversó con BNamericas sobre algunos de los puntos importantes que pueden cambiar el curso del mercado brasileño de gas.

BNamericas: Uno de los cambios que sugiere el gobierno en el nuevo programa nacional de desarrollo de gas natural se relaciona con el modelo de precios para el transporte del hidrocarburo. Hoy en día, Petrobras cobra la misma tarifa a cada usuario de la red. La propuesta es avanzar hacia un modelo tarifario de entrada y salida. ¿Qué significaría esto para el mercado?

Almeida: El objetivo de cambiar el modelo es reducir los costos de transacción relacionados con los contratos de transporte de gas. Además, es una tendencia internacional adoptar el concepto de entrada y salida cuando el objetivo es abrir el mercado a nuevos actores. En este modelo, en lugar de cobrar todos los costos de la transportadora de gas natural [el actor que "arrienda" un porcentaje de la capacidad del gasoducto para llevar el hidrocarburo a otro punto de la red], se cobran dos tarifas: una por inyectar gas a la red de gasoductos y otra por retirarlo. Esto significa que quienes quieran recibir gas natural, sea una planta termoeléctrica, un consumidor no regulado, o incluso una distribuidora de gas, pagará una tarifa plana por estación reguladora. El proveedor de gas natural o quien inyecte gas en la red también pagará una tarifa plana por ingreso, sin importar dónde irá el gas. Con este modelo, Brasil podría tener un mercado de gas natural en el que cualquier proveedor podrá suministrar gas a quien quiera recibirlo.

BNamericas: La red brasileña de transporte de gas es limitada y apenas se ha expandido en los últimos años. De aprobarse, ¿puede este modelo atraer inversiones a la construcción de nuevos ductos?

Almeida: Este es uno de los puntos más importantes. Más importante que pensar en cómo se cobrará la tarifa de transporte es analizar de qué manera esta y otras medidas pueden influir en la planificación y operación de la red. En los últimos años, Brasil ha optado por una operación descentralizada, lo que significa que cada gasoducto se opera de manera individual. En otras palabras, cada línea es económicamente viable por sí misma.

Es evidente que este método no resultó, ya que Brasil no pudo incorporar un solo gasoducto nuevo a su red de transporte. Por lo tanto, es fundamental buscar nuevas alternativas. Hoy, el Gobierno brasileño y las entidades sectoriales [el Ministerio de Minas y Energía, la agencia de planificación energética EPE y el regulador ANP] están estudiando una nueva fórmula en la que los gasoductos no se operen de manera individual, sino en conjunto. De esta forma, el país tendría una operación centralizada y la planificación considerará la red de manera integral. La operación centralizada tiene sus ventajas y desventajas, pero, en mi opinión, el actual modelo brasileño no está funcionando.

BNamericas: ¿Qué ocurre con el próximo eslabón de esta cadena, la distribución del gas natural? El nuevo programa brasileño habla bastante de cómo la distribución del gas está altamente concentrada en manos de pocas compañías, lo que pondría más dificultades a los consumidores no regulados. ¿Esto afecta el crecimiento del mercado?

Almeida: Hoy en día todos los actores del mercado concuerdan en una cosa: la competencia en el suministro de gas es nuestro principal objetivo. Eso no está mal, pero en la práctica Brasil tiene un mercado altamente concentrado también en el consumo de gas. Hay unas 20 distribuidoras en operación, pero muchas de ellas están controladas por el mismo grupo. Después de todo, si no hay competencia en el suministro de gas, tampoco la habrá en la demanda.

BNamericas: ¿Qué se debería hacer para abrir el mercado downstream en Brasil?

Almeida: La reforma de la industria brasileña de gas es impulsada por el Gobierno Federal, pero sería muy importante incluir en el proceso a los estados [que son responsables de entregar las licencias de distribución]. El Gobierno Federal no puede interferir en las decisiones propias de los estados, pero podría propiciar su participación voluntaria.

BNamericas: ¿Cree que se deberían privatizar las empresas distribuidoras de gas?

Almeida: Si el objetivo es promover un mercado competitivo, creo que se deberían privatizar. Además, algunos estados brasileños todavía están pasando por un contexto económico en que otros temas tienen prioridad. En muchos estados hay ciudades con una situación sanitaria tan precaria que la distribución de gas no es una preocupación. Además, estas empresas podrían atraer mucha inversión privada y crecer con una rapidez mucho mayor que en la actualidad.


Acerca de Edmar Luiz de Almeida

Edmar Luiz de Almeida ha trabajado como consultor de la agencia de planificación energética del Gobierno Federal, EPE, para el Banco Mundial y otras organizaciones. Además, en la Universidade Federal do Rio de Janeiro, dirige un grupo especializado en petróleo y gas, energía y política gubernamental.