Índice

Introducción

El sector de la energía eléctrica de Brasil enfrenta múltiples desafíos a medida que el país sale de su peor recesión en la historia. Una grave sequía ha obligado al país -dependiente de la energía hidroeléctrica- a aumentar sus  importaciones de electricidad desde los países vecinos, Argentina y Uruguay, y a aumentar el despacho de energía térmica en el país, haciendo que las tarifas eléctricas aumenten para los consumidores cautivos y del mercado libre. Enfrentados a niveles críticamente bajos en los embalses, las generadoras hidroeléctricas de Brasil deben cumplir cada vez más sus compromisos de suministro a través de costosas compras en el mercado spot, lo que supone una pesada carga financiera para el sistema.

Mientras tanto, la corrupción y la agitación política siguen siendo endémicas, lo que fomenta la incertidumbre. Mientras los legisladores se alinearon con el presidente Michel Temer para bloquear los procesos penales en su contra por obstrucción a la justicia y conspiración, Temer enfrenta un 3% de aprobación de cara a las elecciones generales de 2018, lo que siembra dudas de que su agenda de reforma pro-empresarial pueda  ser eliminada bajo el próximo gobierno.

A pesar de estas dificultades, la mayor economía de América Latina se está estabilizando, con una serie de privatizaciones pendientes, licitaciones y oportunidades de fusiones y adquisiciones en el sector eléctrico que avivan el interés de los inversionistas. Después de contraerse un 3,8% en 2015 y un 3,6% en 2016, la FMI preve que la economía brasileña crecerá un 0,7% este año, según una encuesta de economistas locales. El gobierno ha dicho que planea completar a mediados de 2018 la privatización de la eléctrica estatal  Eletrobras, medida que -según las estimaciones- recargará las arcas del gobierno con 7.700 millones de reales, lo que ayudará a reducir el déficit fiscal del país. El Ministerio de Minas y Energia (MME) también publicó este año un marco propuesto para las reformas de mercado en el sector, con una medida provisoria de Temer que se espera se concrete pronto. La energía eólica ha crecido constantemente a pesar de la recesión, mientras que el sector solar fotovoltaico brasileño, una vez incipiente, finalmente está agarrando vuelo y está listo para abastecer una porción significativa de la matriz de generación en los próximos años.

Las tendencias hacia la privatización y la recuperación económica son un buen augurio para el sector. Pero las preguntas de cuándo, cómo y en qué medida se llevarán a cabo las reformas y las privatizaciones siguen sin respuesta, y las próximas elecciones agravan la incertidumbre. El presente informe examina las expectativas, preguntas e inquietudes del mercado sobre cómo partirá el 2018 la industria brasileña de la energía eléctrica, con el fin de evaluar los desafíos y las oportunidades que existen.

Consumo eléctrico en Brasil
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