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Introducción

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, comenzó a trazar los planes para el sector petrolero local que implementará cuando asuma el 1 de diciembre, los cuales incluyen la construcción de al menos una refinería petrolera y el traslado de la sede corporativa de la estatal Pemex al estado productor de Campeche.

Conocido por las siglas AMLO, López Obrador es un veterano político de izquierda que se impuso en una victoria arrolladora el 1 de julio en su tercer intento por acceder al cargo, después de haber hecho campaña en 2006 y 2012. Ha causado cierta incertidumbre en el sector petrolero por el compromiso de campaña que planteó a principios de este año de hacer "correcciones" a la reforma energética.

En su campaña, AMLO se comprometió a revisar todos los contratos adjudicados hasta ahora en las subastas nacionales de petróleo y gas para garantizar la transparencia en nombre de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), y aseguró que cancelaría cualquier acuerdo que determine que fue otorgado a través de prácticas corruptas.

Si bien no ha habido denuncias de tales prácticas, algunos observadores de las recientes reformas mexicanas —también introducidas en los sectores de telecomunicaciones y educación— han manifestado escepticismo por los niveles de transparencia aplicados.

Este sentimiento se vio exacerbado por el escándalo de sobornos pagados para obtener contratos por el el conglomerado brasileño Odebrecht, así como también por la compra por parte del presidente saliente Enrique Peña Nieto de una residencia valorada en US$7mn en Ciudad de México a Grupo Higa, contratista que participaba en la construcción de un tren de alta velocidad en el país, lo cual obligó a la recisión del vínculo.

Sin embargo, los temores de que la reforma energética sufriera algún retroceso se mitigaron en febrero, cuando el asesor Alfonso Romo, cercano de AMLO, declaró a los medios que el candidato está a favor de los procesos de subasta, ya que los considera beneficiosos para el país y que, en opinión del próximo mandatario, las licitaciones celebradas hasta ahora fueron bien ejecutadas y transparentes.

Romo también manifestó que AMLO no planea nacionalizar ningún activo o empresa activa en México.

Desde su triunfo electoral, los analistas han reforzado sus expectativas de que AMLO no revertirá la reforma energética.

Según Ixchel Castro, gerente de mercados de petróleo y refinación de la consultora Wood Mackenzie en Ciudad de México, AMLO deberá aprovechar la reforma para alcanzar los objetivos de producción de crudo del país.

Conforme nos acercamos al comienzo de su mandato, las señales siguen siendo mixtas en cierta medida. Según un documento que describe los planes energéticos del equipo de transición de AMLO, el cual recogieron los medios locales el 28 de agosto, el gobierno entrante "suspenderá indefinidamente" todos los nuevos contratos de petróleo y gas, pospondrá las alianzas con Pemex y regulará la exportación de crudo por parte de empresas privadas que operan en México.

La suspensión de tales contratos pondría en riesgo el objetivo declarado por el país de aumentar la producción de hidrocarburos, en sostenido declive desde 2004.

El documento también establece que el nuevo gobierno evaluaría una salida de México de la Agencia Internacional de Energía (AIE), a la que se afilió en febrero de este año, y explorará la posibilidad de una relación más estrecha y más coordinada con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Tales medidas representarían un cambio radical en la política de Enrique Peña Nieto, cuyo gobierno propuso la reforma energética que fue aprobada por el Congreso a fines de 2013. Esta reforma permitió una mayor participación privada en los sectores de hidrocarburos y electricidad, creó nuevos organismos reguladores y allanó el camino para las subastas petroleras y gasíferas que hasta ahora han asignado unos 100 contratos a actores privados, además de autorizar a Pemex a establecer asociaciones y ceder derechos de exploración en aguas profundas.

En tanto, a fines de agosto México y EE.UU. llegaron a un acuerdo comercial que podría consagrarse en un tratado bilateral si Canadá y EE.UU. no lograr resolver sus diferencias para un TLCAN 2.0 trilateral.

Tres meses antes de que AMLO asuma el mando, continúa la incertidumbre con respecto a las modificaciones que se introducirán en el recién abierto segmento petrolero, y los inversionistas y observadores seguirán atentos a cómo actúe el nuevo gobierno para analizar las posibles implicaciones de corto y largo plazo en sus políticas.

Gráfico: Producción petrolera
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