Sector eléctrico latinoamericano es más atractivo, pero persisten desafíos

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Jueves 07 de diciembre, 2017

Si bien la recuperación económica de América Latina ha sido más lenta que lo esperado, hoy la región se considera un destino de inversión más atractivo que antes de la desaceleración mundial, independiente de ciertos obstáculos, plantea el informe de Intelligence Series de BNamericas.

El estudio, denominado Outlook 2018: Mayor estabilidad, lenta recuperación, concluye que, en su camino hacia la liberalización y las políticas de mercado, la región enfrenta mejores perspectivas de estabilidad y rentabilidad a largo plazo y se ha convertido en un mercado más estable, al menos desde la óptica regulatoria.

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Sin embargo, su imagen se ha visto empañada por escándalos de corrupción, como la del conglomerado brasileño Odebrecht, y se espera una mayor incertidumbre ante los próximos comicios presidenciales en varios países. Por otro lado, México, uno de los mercados claves, está en plena renegociación del TLCAN, lo que podría desacelerar los flujos de inversión de norte a sur.

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El informe recoge el análisis de Fitch Ratings, que plantea que el potencial de crecimiento de América Latina se ha visto afectado negativamente por tasas de inversión más bajas y una productividad rezagada, mientras que efectos indirectos negativos de los casos de corrupción conocidos en varios países y un intenso calendario electoral entre 2017 y 2018 podrían apartar a varios países de las reformas.

Además, aunque se han dado grandes pasos hacia la liberación de los mercados, las reformas normativas y la entrada de inversiones a proyectos adjudicados en subastas eléctricas en Argentina, Chile y México, el sector eléctrico regional aún no se ha consolidado, según el informe.

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El próximo año podría considerarse un período de transición, particularmente para México y Argentina, donde el proceso liberizador aún está en desarrollo, y donde los inversionistas estarán muy pendientes a si los proyectos adjudicados en los últimos años en licitaciones del mercado regulado se financian e instalan de acuerdo con su cronograma.

Los resultados han sido prometedores hasta el momento, con 66 contratos asignados en noviembre a proyectos eólicos, solares, a biomasa, a biogás, a biogás de relleno sanitario y a minihidroeléctricas en la última licitación argentina, que logró precios récord. De igual manera, el éxito de la tercera licitación mexicana de suministro, también realizada en noviembre, se traducirá en la construcción de 15 nuevas plantas renovables en 8 estados.

La última licitación de Chile, que puso en oferta contratos por 2.200GWh anuales, también redujo los precios a un mínimo histórico: US$32,5/MWh.

Sin embargo, muchos de los proyectos adjudicados en los tres países aún no obtienen permisos ambientales y, lo que es más importante, financiamiento, ya que sus precios ultrarrebajados -si bien económicamente atractivos para la compra de energía a largo plazo y beneficiosos para los consumidores- pueden restarles atractivo a los ojos de los inversores.

La inversión también se desplegará en expansiones masivas de líneas de transmisión, dada la distribución geográfica cada vez más diversa de los parques eólicos y solares, según el informe.

Sin embargo, 2018 también marcará un año clave para determinar si la tendencia de liberalización puede trascender a los cambios de gobierno, y si las nuevas administraciones podrán mantener la confianza de los inversionistas, particularmente en nacientes mercados eléctricos mayoristas como los de Argentina y México.