Renuncian presidente y directores de Petroperú tras diferencias con el gobierno

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Jueves 01 de diciembre, 2016

Perú designará al cuarto presidente de Petroperú de este año luego de que el directorio de la estatal presentara su renuncia por diferencias con el gobierno, indicó el jefe de Gabinete, Fernando Zavala.

El gerente general de Petroperú, Luis García Rossell, quien se sumó a la compañía en septiembre procedente de una filial de SAB Miller, remplazará a Augusto Baertl, según Zavala, también exejecutivo de SAB Miller.

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"Entiendo que ellos se sintieron afectados por estas discusiones públicas sobre algunos nombramientos", señaló la autoridad de gobierno a los reporteros en una conferencia realizada en la sureña ciudad costera de Paracas el 1 de diciembre. "Entendemos su posición y se les ha aceptado [la renuncia]. Se está nombrando un nuevo directorio que ejercerá sus funciones a partir de mañana".

Baertl, veterano de la industria minera designado en agosto, fue el tercer cambio en la directiva de la empresa durante el año en curso. El gobierno objetó la decisión de Petroperú de contratar a Vladimiro Huaroc por haber sido compañero de lista de un candidato que compitió con Pedro Pablo Kuczynski en las elecciones generales de julio, explicó Baertl el 1 de diciembre.

"El nombramiento fue una decisión de directorio tomada a mediados de noviembre. El directorio trabaja de manera colegiada y transmite ese mensaje", declaró Baertl a la prensa en la misma conferencia.

"Una empresa como Petroperú, del Estado, tiene que ser manejada con independencia política".

Petroperú ha tenido grandes dificultades para reparar el obsoleto Oleoducto Norperuano, cuya capacidad de 200.000b/d se encuentra fuera de servicio desde mediados de febrero. La línea de 854km, que todavía contendría 2 millones de barriles de crudo, presentó 10 filtraciones este año, supuestamente causadas por comunidades locales que ofrecen servicios de limpieza.

Tras asumir el poder en julio, el presidente Kuczynski propuso realizar una oferta pública inicial por la compañía y vender bonos con respaldo estatal para financiar una expansión de 62.000b/d en la refinería Talara de Petroperú, proyecto que costaría US$3.500 millones. En la década de 1990, la firma liquidó su refinería de 102.000b/d La Pampilla, bloques de producción, camiones cisterna y estaciones gasolineras y se quedó con el oleoducto y cuatro antiguas refinerías con una capacidad total de 80.000b/d.