Columna: La revolución 5G transformará a A. Latina

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Jueves 07 de diciembre, 2017

Por Fabio Medina, vicepresidente de ventas y director general de Ciena para América Latina.

La revolución 5G está llegando a Latinoamérica. A diferencia de otras transiciones por las cuales han pasado los países de la región, como en el caso de 3G a 4G, el paso hacia 5G cambiará a los países sustancialmente y mejorará la vida de sus más de 500 millones de habitantes gracias a una infinidad de máquinas conectadas (internet de las cosas o IoT) que cambiarán nuestro entorno empresarial y personal de forma positiva.

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Sus beneficios son prometedores, desde máximas velocidades de internet hasta la posibilidad de contar con autos autónomos y ciudades inteligentes. Estas son apenas unas de las cuantas aplicaciones que se beneficiarían de una red 5G. Ahora, este cambio no viene sin sus retos, ya que la adopción de la revolución 5G implica también una inversión sustancial tanto de los gobiernos como del sector privado latinoamericano.

UNA TRANSICIÓN GRADUAL HACIA VELOCIDADES 100 VECES MAYORES

La diferencia más notable para los usuarios móviles con 5G será la velocidad de acceso inalámbrico que se anticipa sea 100 veces mayor de lo que habitualmente tenemos hoy en día con 4G, según lo informa AT&T. De hecho, una de las metas de 5G es lograr velocidades de descarga máximas de hasta 10Gb/s por usuario.

No obstante, los usuarios no experimentarán el cambio en la velocidad de la noche a la mañana, y la transición no será generalizada en toda la región al mismo tiempo. La realidad es que no se espera que 5G reemplace directamente a las generaciones previas de las redes móviles, sino que más bien la expectativa es que las complemente donde tenga sentido hacerlo. Hacia 2025, en la región se esperan unos 2.500 millones de dispositivos móviles, con lo cual el paso hacia 5G, desde 4G y 3G, será gradual. En un inicio, la red 5G se desplegará estratégicamente en varias localidades. Las grandes ciudades y áreas metropolitanas, como es el caso de Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires, probablemente serán de las primeras en adelantar la implementación. Por otro lado, las zonas rurales y los pueblos pequeños tardarán más tiempo, como seguramente será el caso en la mayoría de las regiones del mundo.

LAS REDES 5G EXIGEN MAYORES INVERSIONES DE INFRAESTRUCTURA

Una de las razones por las cuales la transición hacia 5G va a variar según el área geográfica de Latinoamérica se debe a que se requieren considerables inversiones en infraestructura. Si el costo de 5G en América Latina se asemeja al de EE.UU., que según un informe de la consultora de telecomunicaciones iGR se estima en US$104.000mn, el despliegue en la región seguramente tomará más tiempo.

Para que las redes 5G sean exitosas, los operadores de redes móviles necesitarán algo más que solamente una nueva red de acceso radioeléctrico, también necesitarán fibra, y mucha, para administrar el aumento masivo del ancho de banda que se necesitará cuando miles de millones de usuarios, tanto humanos como máquinas, se integren a la red e impulsen el ancho de banda entre las radios 5G a los centros de datos que albergan el contenido al que se accede.

Las redes 5G también operarán en frecuencias más altas, sin tanto alcance, y que no logran evadir obstáculos, como los edificios urbanos, de forma eficiente. Es por esto que esta tecnología requerirá de muchas más antenas para operar. En consecuencia, los operadores de redes móviles deben instalar de miles a millones de nuevas antenas pequeñas 5G para obtener la densificación requerida para la cobertura y el rendimiento ideal, en especial dentro de áreas muy pobladas. En Latinoamérica, se trata de una propuesta desafiante y, por esta razón, los primeros en adoptar las redes 5G serán los países con una economía fuerte.

Las autoridades normativas deben encontrar formas para que el espectro se vuelva accesible para las redes 5G y les toca trabajar muy de cerca con operadores satelitales y terrestres para que esto suceda en toda la región. Según proyecciones, se estima que las redes 5G van a requerir 15 veces más espectro que las de 2G, 3G y 4G combinadas, de acuerdo con la organización ITU-R. Entretanto, dicha entidad estima que la región está muy lejos de cumplir las recomendaciones mínimas de asignación de espectro para los servicios móviles. Mientras EE.UU tiene más de 2.000MHz asignados a móvil, Centroamérica y el Caribe tienen un poco más de 300MHz. El aumento de la demanda por capacidad espectral enfrentará a los operadores móviles ante gobiernos que reservan un espacio importante para las entidades militares que lo utilizan para comunicaciones satelitales y vigilancia meteorológica.

BIEN VALE LA PENA

A pesar de los retos, el potencial de 5G amerita la inversión, especialmente para regiones como América Latina. Su muy superior desempeño beneficiará ampliamente a las industrias. Las redes 5G y su latencia estimada de un milisegundo harán posible que los autos autónomos lleguen a dominar las carreteras. Luces de freno, semáforos y carreteras en sí se comunicarán constantemente entre sí, evitando accidentes y brindando experiencias de manejo mucho más seguras.

En tanto, los millones de aficionados al fútbol de toda la región podrán disfrutar del Mundial mediante una experiencia de realidad virtual de 360 grados y médicos cirujanos podrán tratar a los pacientes a cientos o incluso miles de kilómetros de distancia.

La transición hacia 5G y el crecimiento de la economía de IoT constituye un emocionante potencial. Que la región llegue a gozarlo dependerá de sus prioridades en los años venideros. Con tantas oportunidades en puerta para Latinoamérica, será importante que sus líderes adopten de lleno la revolución del 5G.

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