Y aquí vamos de nuevo

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Miércoles 03 de enero, 2018

En primer lugar, feliz año nuevo a nuestros lectores. Que 2018 les traiga alegría y prosperidad.

Como ya es tradición, les presento la lista con las personas que, a mi juicio, sobresalieron en América Latina el año pasado:

Ricardo Gareca, el entrenador de fútbol de Perú y ex seleccionado argentino que condujo a la Blanquirroja a su primer Mundial en 36 años, una buena noticia para un país azotado por la crisis política.

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Pedro Parente, el presidente ejecutivo de la petrolera brasileña Petrobras —otrora símbolo de un escándalo de corrupción que aún sacude los cimientos de la región— que ayudó a cambiar la suerte y restaurar la credibilidad de la atribulada compañía.

Mauricio Macri. el presidente de Argentina que continuó con su impulso pro mercado en 2017 respaldado por la abrumadora aprobación de los resultados de los comicios legislativos.

Michelle Bachelet, la impopular presidenta saliente de Chile que probablemente será recordada con cariño en 5 o 10 años más —quizá incluso antes— por atreverse a reformar un país reticente al cambio.

Y por último, pero no menos importante, los miles de mujeres y hombres que trabajaron juntos, piedra a piedra, hora tras hora para ayudar a levantar a México de los escombros después de que un devastador terremoto sacudiera la capital y sus alrededores el 19 de septiembre.

Este es el tipo de esfuerzo unificador que se requerirá en 2018, porque es un momento de gran importancia en América Latina, donde las economías están en alza, salvo por el catastrófico caso atípico de Venezuela.

Nuestras encuestas anuales, que se publicarán durante las dos primeras semanas de enero, demuestran un optimismo que no se había visto en varios años en BNamericas. La economía global podría estar en las primeras etapas de otro auge de los commodities, aunque quizá algo más tranquilo que el anterior.

Los precios de la mayoría de los principales metales y el petróleo están aumentando o se mantienen estables.

Las mineras son las más optimistas sobre sus gastos desde 2013, según el sondeo de BNamericas, mientras que el 80% de los encuestados con presencia en el negocio petrolero de América Latina espera un mayor gasto en 2018 comparado con 2017.

Y mientras los políticos, columnistas y académicos recalcan la necesidad de diversificación, las materias primas siguen siendo el alma de las economías latinoamericanas. Generalmente los precios más altos de los commodities se traducen en mayor crecimiento.

Pero el manejo de estos ingresos es clave, y hay elecciones cruciales en 2018. Los dos gigantes mundiales, Brasil y México, elegirán nuevos presidentes este año, y habrá también elecciones generales en Colombia, Costa Rica, Paraguay e incluso en forma potencial —aunque dudosa— en Venezuela.

¿Cómo gestionarán esta nueva parte del ciclo los candidatos y los nuevos líderes, como Sebastián Piñera, que inicia su segundo mandato en Chile en marzo? Es una pregunta enorme, y no es necesario retroceder demasiado en el tiempo para ver cuán catastrófica puede ser la maldición de los recursos.

Nunca el riesgo político ha sido más importante; por ejemplo, quienes respondieron la encuesta de infraestructura mencionaron la corrupción como el mayor obstáculo para el desarrollo de nuevas carreteras, metros, puertos y aeropuertos.

¿El auge anterior de los commodities causó corrupción? No, pero las ganancias inesperadas junto con los grandes aparatos de Estado y los malos gobiernos ciertamente la facilitaron.

En Brasil, Colombia y México, los candidatos de escuelas muy diferentes lideran los sondeos. Cualquiera puede ganar. Pero presentar la plataforma pragmática más sólida contra las prácticas corruptas y de bancarrota, independientemente de la orientación política, podría ser la clave para ganar esos votos.