BAJO LA LUPA: Cómo regular una economía digital que no entiendes

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Miércoles 30 de noviembre, 2016

Uno de los desafíos clave a corto plazo para los reguladores latinoamericanos de telecomunicaciones es entender mejor los nuevos modelos de negocios de la economía digital, según autoridades sénior de reguladores latinoamericanos.

Esta semana Chile asumió de manos de Colombia la presidencia de la asociación latinoamericana de reguladores de telecomunicaciones Regulatel.

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El regulador chileno Subtel informó que en el transcurso del próximo año buscará fomentar acuerdos de roaming internacional entre los países de la región y promover el desarrollo de un mercado digital único en América Latina.

No obstante, hay un tema más apremiante que ese, según el titular de Subtel, Rodrigo Ramírez.

La autoridad dijo a BNamericas en el marco de la 19na asamblea plenaria de Regulatel que el desafío para Subtel a la cabeza de Regulatel será institucionalizar el conocimiento.

Esto significa entender los nuevos servicios digitales que están naciendo e incentivarlos en lugar de intentar crear muros a su alrededor. Es importante no pensar en términos de infraestructura física, sino que en la cadena de valor, señaló Ramírez.

El titular utilizó como ejemplo la televisión digital, tema en el que trabajó durante años en Subtel antes de convertirse en su titular en octubre. El ejecutivo indicó que América Latina ha tardado en adoptar la televisión digital porque los reguladores no veían el valor y no liberaron el espectro necesario para su introducción.

Para adoptar la revolución digital, los reguladores debieran participar más en el incentivo para la innovación, o al menos no entorpecerlo.

SOLO SÉ QUE NADA SÉ

Germán Arías, titular del regulador colombiano de telecomunicaciones CRC, que entregó a Chile la presidencia esta semana, dijo a BNamericas que 2016 había sido un año de transición, ya que los reguladores se están adaptando para normar servicios más que la infraestructura física.

Arías dijo a BNamericas que enfrenta dos dilemas complicados: Cómo regular esta nueva realidad y cómo seguir regulando los servicios existentes como los operadores tradicionales de cable, que pagan impuestos, en comparación con Netflix que no lo hace.

Un ejemplo recurrente es el servicio de transporte compartido Uber, el que ha generado dolores de cabeza a los reguladores latinoamericanos, ya que se enmarca en un área gris en términos de legislación entre ser un servicio de transporte privado y público.

Si se intenta aplicar normas del mundo físico al virtual, no funcionará, explicó, es necesario entenderlo, porque no se puede regular lo que no se entiende. El riesgo de hacerlo podría afectar negativamente la innovación, añadió.

Arías señaló que la regulación de la internet de las cosas (IoT) representa un desafío en particular, partiendo por decidir si estos nuevos dispositivos debieran emplear numeración tradicional o direcciones IP. El otro dilema es qué espectro emplear y Arías señaló que habían efectuado un estudio sobre IoT y llegaron a la conclusión que no sabían nada.

Colombia ha sido uno de los países más avanzados en América Latina en términos de su exploración sobre cómo regular IoT y propuso asignar 50MHz de espectro específicamente para ese propósito.

MODELO EUROPEO

Aunque tradicionalmente Latinoamérica ha buscado orientación en Europa y EE.UU. sobre cómo regular tecnologías emergentes, estas están llegando a los mercados emergentes igual de rápido que en mercados desarrollados, por lo que no existe un precedente, señaló Arías.

La Comisión Europea se encuentra proponiendo una revisión total a la normativa digital que trata estos temas como las redes de próxima generación, pero también las comunicaciones M2M.

Según María López, titular de asuntos internacionales para telecomunicaciones y audiovisual del regulador español de la competencia CNMC, una de las principales propuestas que se sugiere es permitir a las empresas, fabricantes de automóviles, por ejemplo, ser los dueños de las tarjetas SIM que se emplean en sus dispositivos. Eso liberaría a estas compañías para configurar y gestionar las tarjetas SIM por sí mismas y en forma remota.

Actualmente, el operador automotor tiene que comprar una tarjeta SIM a Vodafone u Orange, los que están a cargo de su configuración. Si se cambia de operador hay que sacar y cambiar la tarjeta SIM, explicó López a BNamericas.

La otra propuesta es crear un sistema específico de numeración M2M que se pueda emplear en cualquier lugar en la Comunidad Europea. Las propuestas se someterán a votación a fines de 2017 y de ser aprobadas tomará un año y medio aproximadamente que la nueva normativa se adapte a los mercados locales.