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REPORTAJE: Bancos chilenos enfrentan otro año de incertidumbre

REPORTAJE: Bancos chilenos enfrentan otro año de incertidumbre

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La banca chilena enfrentó un difícil año el 2009, cuando lo peor de la crisis financiera mundial golpeó al país y la economía nacional empezó a contraerse.

Sin embargo, los bancos lograron mostrar un muy buen desempeño ese año, con un sector que anotó atractivas utilidades y que mantuvo la salud de sus carteras de crédito.

Se suponía que el 2010 sería un año especialmente bueno para los bancos chilenos a raíz de la sólida recuperación esperada para la economía local, con el consiguiente regreso de una importante demanda de créditos. La calificadora local Humphreys anticipó el 24 de febrero que los préstamos se expandirían un 10% este año tras haberse contraído un 0,5% el 2009.

El negocio central de los bancos -el otorgamiento de créditos- sería una vez más el motor de las utilidades este año luego de un 2009 impulsado por las ganancias por intermediación y mejoras en la eficiencia.

No obstante, solo días después de la proyección crediticia de Humphreys, un terremoto de 8,8 grados de magnitud y un tsunami azotaron Chile, lo que hizo que el país acaparara la atención del mundo entero. Se trató del quinto terremoto más fuerte de la historia y su impacto fue devastador, pues cobró la vida de cientos de personas, dejó millones de damnificados y ocasionó enorme destrucción y daño a la infraestructura y al comercio en las áreas más afectadas.

Por lo tanto, en lugar de navegar tranquilamente las aguas de la recuperación económica, los bancos chilenos se vieron enfrentados nuevamente a un escenario incierto y, al parecer, tremendamente adverso para este año.

Aunque, transcurrido más de un mes del terremoto, ahora pareciera que el 2010 podría ser de todas maneras un año bastante bueno para los bancos debido a la resistencia de la economía y a un enorme proceso de reconstrucción.

LA ECONOMÍA

La economía chilena se contrajo un 1,5% el 2009 y se esperaba que este año se ubicara entre las de más rápido crecimiento en Latinoamérica, con una expansión de 4,5-5% en el PIB.

Esta proyección fue inmediatamente puesta en duda luego del devastador terremoto. Pero algunas semanas después, el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, señaló que el gobierno seguía anticipando un crecimiento de 4,5-5% en el PIB para este año a pesar del sismo.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera estimó el costo ocasionado por la catástrofe en aproximadamente US$30.000mn.

La lógica de la optimista proyección del gobierno es que el terremoto desaceleraría el crecimiento en el primer semestre, pero que los esfuerzos de reconstrucción volverían a impulsar el crecimiento en la segunda mitad del año.

Barclays Capital indicó en una nota de investigación luego del sismo que el impacto en el crecimiento económico sería "de corta vida".

Sin embargo, Moody's Economy.com emitió hace poco un informe en el que señaló que la economía chilena efectivamente perdería fuerza este año, expandiéndose alrededor de un 4% en lugar del 5% estimado antes de la tragedia, debido al impacto de los daños a la infraestructura, la caída de las inversiones, la producción y la pérdida de empleos.

Incluso si la economía creciera "solo" un 4% este año, ello representaría una cifra bastante buena para el sector bancario, en especial si se compara con la contracción del año pasado.

LOS CRÉDITOS

Los expertos sostienen que es demasiado pronto para calcular el impacto del terremoto en el crecimiento de los créditos, pero hay algunos que anticipan que será inferior al 10% pronosticado por Humphreys.

Aldo Reyes, socio de Humphreys, es uno de los expertos que ahora piensan que los préstamos crecerán menos de un 10% este año producto del sismo, por las mismas razones que llevaron a Moody's Economy.com a rebajar su proyección para el PIB de Chile.

A su juicio, hoy en día existen muchas decisiones que fueron congeladas y la paralización de los proyectos comerciales se traduce en una menor demanda de créditos.

El segundo semestre será "muy dinámico" debido a la reinversión en la infraestructura dañada y al proceso de reconstrucción en general, señaló. No obstante, todavía es difícil estimar qué tanto logrará el segundo semestre compensar la caída del primer semestre considerando que buena parte de la reconstrucción se realizará el 2011, advirtió.

Francisco Castañeda, profesor de finanzas de la Universidad de Santiago, opina que el terremoto -al menos en el corto plazo- afectó las expectativas de las familias chilenas, pues las hará ahorrar más y gastar menos. El impacto en los bancos -particularmente en el primer semestre- será una menor demanda de préstamos tanto hipotecarios como de consumo, según el académico.

En términos de créditos comerciales, dijo que el mayor impacto se observará en el segmento pyme en las áreas más afectadas por el sismo. La Corporación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conapyme) de Chile estimó sus pérdidas producto del terremoto y el tsunami al menos en US$5.000mn.

Y aunque los bancos estén hoy en día reestructurando los créditos con muchas pymes en dichas zonas, posiblemente se volverán más estrictos a la hora de aprobar nuevos préstamos para el sector, advirtió.

Castañeda también anticipa que los créditos crecerán menos de un 10% este año como resultado del terremoto, aunque considera que es demasiado pronto para entregar una proyección más definitiva.

Siempre es difícil encontrar consenso en materia de proyecciones entre varios expertos, y la calificadora Fitch sí confía en una expansión crediticia de 10% para este año a pesar del impacto del sismo.

EL ESTADO VUELVE A SER PROTAGONISTA

El único banco estatal de Chile, BancoEstado, desempeñó un papel fundamental el año pasado al mitigar el impacto negativo de la crisis y la desaceleración, en un momento en que los bancos del sector privado restringieron su otorgamiento de créditos por causa de la mayor percepción de riesgo. En el proceso, BancoEstado ganó una importante participación de mercado en términos de colocaciones y subió al tercer lugar en la clasificación de bancos.

Esto es algo que podría repetirse este año ya que el gobierno hará uso activamente de la entidad para reducir las adversidades económicas de la gente y las empresas más afectadas por el terremoto. Los principales bancos del sector privado del país también han sido muy proactivos desde el terremoto y han ayudado a sus clientes con diversas soluciones para evitar que los créditos morosos se disparen. Sin embargo, existe la posibilidad de que se vuelvan más restrictivos a la hora de otorgar nuevos créditos y que aumenten los cobros por los préstamos que conceden, todo ello como consecuencia del terremoto.

El fondo estatal de garantías crediticias Fogape podría también volver a desempeñar un papel significativo este año para garantizar que los préstamos fluyan hacia las alicaídas micro- y pequeñas empresas.

El Fogape otorgó una cantidad récord de garantías el año pasado debido a la crisis y a la desaceleración económica.

El fondo cerró el 2009 con aproximadamente 52.000 operaciones crediticias respaldadas por sus garantías, cifra que se compara con las 24.079 del 2008. La marca anterior había sido establecida el 2004, cuando el fondo garantizó 34.714 créditos.

Los bancos chilenos demostraron el año pasado que podrían tener un buen desempeño a pesar de una profunda crisis mundial y una contracción económica en el país. Este año, enfrentando los efectos de uno de los terremotos de mayor intensidad de la historia, volverán a demostrar su resistencia. Son lo suficientemente sólidos desde el punto de vista financiero para hacer frente al incremento de la cartera vencida que inevitablemente se producirá por el terremoto y es probable que registren un crecimiento aproximado de 10% -o un poco menos- en sus libros de créditos.