Cómo las hipotecas dan un nuevo impulso al sector financiero de Argentina

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Lunes 05 de febrero, 2018

El sector financiero argentino muestra claras señales de recuperación. A pesar de la alta inflación y una tasa de interés anual de 28%, el sector comienza a recobrar la confianza de una sociedad que lo ha visto con desaprobación después de algunas crisis, como la que llevó al congelamiento de fondos de 2001 o "corralito", medida adoptada para detener una fuga de capitales de los bancos. Una forma de hacerlo es ofreciendo créditos hipotecarios, que no se habían visto en el país en décadas.

"El mercado hipotecario de Argentina no había despegado en muchos, muchos años, y hemos hecho un cambio tan significativo que en este momento su tasa de crecimiento mensual es de 8% en términos reales, y terminamos el año con un crecimiento de 100%", dijo el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger.

Para tener una idea real del estado actual del sector de servicios financieros de Argentina, y sus perspectivas, BNamericas conversó con Alejandro Mayoral, quien ejerciera, entre otros, los cargos de director del Banco Central y vicepresidente de Banco Provincia, subsecretario de Comercio Exterior y consultor en temas de finanzas y comercio internacional.

BNamericas: Se ha producido un aumento en el crédito bancario pero no de los depósitos. ¿Cuál es el motivo?

Mayoral: Argentina tenía un sector bancario pequeño en relación con el PIB. Los agregados de crédito en el sector privado —ya sea a las familias o a las empresas— no eran demasiado importantes. En términos relativos deben ser bastante bajos en comparación con otros países de América. 

Lo que ha ocurrido es que a partir de las crisis mucha gente le tiene cierta aversión a los créditos y desconfianza en poner sus ahorros en el sistema bancario argentino, por más que hoy este sea líquido y sólido.

BNamericas: ¿Y en cuanto a los créditos?

Mayoral: Las familias argentinas están muy poco endeudadas, aunque ha crecido el endeudamiento. Pero tanto en términos absolutos como relativos, están poco endeudadas; asimismo las empresas han incrementado su demanda de crédito pero queda mucho camino por recorrer.

BNamericas: ¿Cómo ha cambiado la dinámica con el resurgimiento de los créditos hipotecarios?

Mayoral: Todo hace parte del mismo problema. El argentino es una persona acostumbrada a comprar su casa a partir del ahorro personal y no a partir del crédito bancario, lo cual es insólito a nivel internacional. Aunque han bajado en términos relativos, la mayor parte de las compras de vivienda se hacen al contado, en operaciones de US$100.000 e incluso US$500.000. 

En los años noventa hubo un poco de desarrollo del crédito a 15 o 20 años, pero con las crisis desapareció. A medida que la inflación fue creciendo, y se produjeron expropiaciones de los ahorros de las personas, la gente comenzó a depositar menos en los bancos, a los cuales les fue muy difícil fondearse, ya que no había instrumentos para hacerlo a largo plazo. Y, en consecuencia, las mayores operaciones de tipo hipotecario se hacen al contado, lo que es bastante inusual en cualquier país.

Ahora, con un poco más de apertura económica, cierta reducción de la inflación y la aparición de la UVA (Unidad de Valor Adquisitivo, utilizada para calcular créditos y ahorro para vivienda), que ofrece unas cuotas mucho más accesibles a pesar de que la tasa de interés siga siendo alta, se aprecia un crecimiento de este mercado, y tiene un potencial enorme para seguir haciéndolo.

BNamericas: A propósito da la reciente reducción de las tasas de interés que se produjo al inicio del año, ¿qué veremos en cuanto a los créditos en el 2018?     

Mayoral: Es muy importante para cualquier economía que la tasa de interés al ahorrista sea, en el peor de los casos, neutra o ligeramente positiva. Lo que induce a la gente a depositar su dinero en un banco —más allá de las dudas que haya sobre la estabilidad del sistema financiero, que para mí están totalmente despejadas— es si al buscar su dinero al vencimiento, va a tener igual, más o menos que antes. 

Y en la medida que la tasa de interés sea fuertemente negativa, lo que hace la gente es perder plata. Entonces creo que la mejor forma en que el ahorro y los depósitos bancarios vayan creciendo es con una tasa que se mantenga levemente positiva, creo que en este momento para los créditos es demasiado positiva, o sea que es una tasa de interés demasiado alta. 

Es cierto que no pasa como en otros países que, al estar muy endeudadas las familias o las empresas, resulta que la tasa de interés funciona más automáticamente al subirla o bajarla para moderar los niveles de actividad. En Argentina eso no actúa tan rápido y, por lo tanto, creo que no tiene un efecto tan negativo como se dice, aunque no es un efecto bueno que la tasa de interés sea tan alta y tan positiva, porque eso está implicando que hay perspectiva de inflación muy alta.

De forma tal que es bueno que, con tendencias de la inflación hacia la baja, la tasa de interés al ahorrista sea ligeramente positiva: eso va a hacer que vaya creciendo con el tiempo el nivel de depósito y, por lo tanto, la expansión del crédito sin necesidad de recurrir al crédito externo.

BNamericas: Se está produciendo un importante crecimiento de las fintech y con ellas servicios bancarios más sencillos que permiten abrir cuentas desde el móvil o solicitar préstamos que son aprobados en cuestión de minutos. ¿Qué opina de que el Banco Central haya dicho que no los va a regular?

Mayoral: Creo que todas las aplicaciones que puedan facilitar que los sistemas bancarios se muevan con menos costos son muy importantes. 

En las finanzas se produce una contradicción entre la eficiencia del negocio, la facilidad con la que llegan los préstamos, los activos financieros y los nuevos productos a los clientes, con la auditoría, que todo esté bajo control y no empiecen a desarrollarse derivados financieros exóticos que después dan lugar a burbujas y etcétera. 

Creo que el hecho de que las personas y las empresas puedan beneficiarse de estos nuevos productos favorece también a las entidades en la medida de que reduce sus costos operativos. Ahora, yo le pondría un ojo a la supervisión de eso.

BNamericas: La reforma tributaria impone un tributo a la renta financiera. ¿Cómo afectará esto al sector?

Mayoral: Hay una cuestión de impacto político y social que quizá tenga más importancia que el impacto real sobre las transacciones económicas. En el caso de las empresas ya de alguna forma pagaban el impuesto sobre la renta financiera, pero acá se está extendiendo hacia los individuos. 

Hay quienes han visto en esto una acción no demasiado buena, en el sentido de que mucha gente "blanqueó" sus activos en el exterior el año pasado (los reportaron ante las autoridades), pagando una penalidad —lo que me parece correcto—, pero ahora se ven afectados pagando otra penalidad. 

Pero de otro lado también está el argumento de que "si todo el mundo paga impuestos, por qué no tendría que pagar impuestos la gente que gana dinero de la renta que generan los activos financieros". Eso es un punto, estoy de acuerdo con que algo se pague por la renta financiera. Es lógico.

Pero es una cuestión de grado, de cuánto se tiene que cobrar, porque si no también las entidades se ven obligadas a aumentar sus tasas de interés porque la gente les demanda más, luego de hacer el cálculo de lo que puede perder de tasa de interés ganada, ya que después va a tener que pagar impuestos.

Quizá todavía la gente no tiene esa percepción (el Congreso aún no lo ha reglamentado), pero cuando comience a tenerla, va a producir alguna presión alcista sobre las tasas de interés. Sin embargo no creo que sea un efecto muy importante de la reforma impositiva.

Yo diría que hay un impuesto que es más distorsivo...

BNamericas: ¿A cuál se refiere?

Mayoral: Es el impuesto a los créditos y débitos bancarios, ese impuesto se mantiene porque es fácil de recaudar, y va en contra del "blanqueo" de la economía, porque quien se maneja por los circuitos normales de la economía tiene una penalidad adicional que puede ser del 1,2% que no lo tiene el que se maneja por los circuitos informales. 

Este tributo es más distorsivo que el impuesto a las ganancias porque en este último pagas si ganas y si no ganas no pagas. También está mal que la base imponible no tenga en cuenta correctamente la inflación que se va produciendo, porque de pronto también hay ganancias que son nominales pero son menores que los años anteriores, o sea, que se cobren impuestos sobre efectos inflacionarios que no son ganancia.     

BNamericas: ¿Cómo se entiende un impuesto a la renta financiera desde la óptica del actual gobierno? 

Mayoral: Ante la población, el gobierno, que en algunos lugares es señalado de ser demasiado pro empresario o liberal, está diciendo "un momento que acá estamos haciendo algo que nadie hizo, al cobrarle impuestos a la gente que vive de rentas". Desde ese punto de vista me parece bien, porque si alguien gana mucho, debe contribuir más que el que gana poco. Ahora, a su vez puede tener un efecto de impacto sobre la tasa de interés o que alguien se sienta decepcionado de que aparezca un impuesto que no había tenido en cuenta para hacer inversiones financieras. 

BNamericas: ¿Cómo afecta la inflación a la banca?

Mayoral: La inflación es sumamente distorsiva. Las personas están todo el tiempo preocupadas por su ingreso lo que las desvía de las actividades que tienen que desarrollar profesionalmente. A cada rato hay que discutir si el aumento del salario es el correcto, lo que aleja la discusión de lo más importante que es la productividad. El efecto sobre los balances, como ya dije, hace que se pague impuesto a las ganancias sobre una ganancia que no existe, que es la inflación, así que hay una distorsión importante en los balances, y todas estas ineficiencias externas pueden justificar ineficiencias que no deberían existir. Es como: "yo estoy haciendo todo bien pero como hay un ambiente inflacionario distorsivo, no las puedo llegar a hacer del todo bien".

El ambiente inflacionario encubre ineficiencias y, obviamente, perjudica a aquel que no tiene mecanismos de defensa a su alcance.

Al sistema financiero lo perjudica como lo hace con cualquier empresa. Aunque en los últimos años le ha ido, en el punto de vista de la rentabilidad, bastante bien.

BNamericas: ¿Cómo será el comportamiento del dólar frente al peso este año?

Mayoral: Creo que en el corto plazo no hay un problema, pero puede ser que en el mediano y largo plazo sí. En el corto plazo no se prevé una crisis de orden político, en particular ahora que pasamos el fin de año que fue bastante amenazante y no ha pasado nada, y el ingreso de capitales ha seguido. 

Considero que el ingreso de capitales va a seguir, que el sector externo con un tipo de cambio más alto puede estar un poco mejor. Pero estructuralmente hay un problema del mercado externo argentino, porque el país no está lo suficientemente abierto, y para abrirse más necesita que el tipo de cambio esté un poco más alto, porque con un peso tan apreciado, producir aperturas económicas más fuertes no es posible.  

El gradualismo de la apertura está condicionado por un tipo de cambio muy apreciado. Un tipo de cambio muy apreciado hace difícil que se pueda aumentar el grado de apertura por el lado de las importaciones; y por su lado, el ingreso de capitales creo que va a seguir. 

En el corto plazo el tipo de cambio va a flotar en un equilibrio alrededor de los 20 pesos (por dólar) a lo largo del 2018, en una senda moderadamente creciente pero sin explosiones; pero estaría atento al tipo de cambio en el largo plazo porque creo que hay una apreciación importante.

BNamericas: El 2017 fue un año marcado por las fusiones y adquisiciones en la economía Argentina. Puntualmente en la banca, ¿veremos movimientos de esta naturaleza?   

Mayoral: Se produjo un gran proceso de fusiones en la banca internacional en los últimos 10 a 20 años. Toda la banca internacional significativa está en la Argentina y los jugadores que están hoy son en su mayor parte internacionales, por lo tanto, no se me ocurre que pudiera darse una fusión de bancos internacionales en el país.