"Los problemas de seguridad se han reducido de manera muy marcada"

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Viernes 23 de noviembre, 2012

La más reciente ronda de conversaciones de paz entre el Gobierno de Colombia y el grupo rebelde FARC pone en juego asuntos relacionadas con seguridad y derechos humanos que han empezado a ganarse un espacio en la formulación de políticas públicas y, en particular, la planificación del sector energético.

En la siguiente entrevista, José Rafael Unda, del Comité Minero Energético (CME) de Colombia, reflexiona sobre la situación de seguridad y derechos humanos en el país.

BNamericas: ¿Cómo ha evolucionado el ambiente relacionado con derechos humanos y seguridad en la última década en Colombia?

Unda: El año entrante el comité CME cumplirá 10 años de estar funcionando y vemos que ha habido cada vez un mayor nivel de conciencia respecto de la existencia de los diversos derechos humanos relacionados con la seguridad y de la manera apropiada de gestionar esos riesgos.

BNamericas: ¿Cuál es la diferencia o cuál es el escenario desde que el CME comenzó hasta ahora?

Unda: Lo que tenemos es una diferencia enorme en seguridad, porque la situación de la seguridad en Colombia hace 10 años era muy grave. Hoy día, los problemas de seguridad se han reducido de manera muy marcada, por una parte, y por otra parte en lo que a derechos humanos relacionados con seguridad se refiere tenemos un conjunto de respuestas que antes no teníamos o que teníamos menos estructuradas, menos elaboradas.

BNamericas: ¿Cuáles han sido las debilidades del sector público o privado para tratar de enfrentar estos desafíos?

Unda: La falencia principal sería la falta de conciencia de algunas personas e instituciones respecto de la existencia del riesgo de violación de derechos humanos o de acusaciones de violación de derechos humanos.

Lo que quiero decir con ello es que el riesgo existe, con o sin conciencia de que exista, y el riesgo existe también con indiferencia respecto de si las acusaciones son fundadas o infundadas. En ese par de cosas están las falencias principales en las que hemos venido trabajando y hemos ido progresando gradualmente. Hace 10 años ese nivel de conciencia de riesgo era menor y hoy día es un poco mayor.

BNamericas: Entiendo que el comité tiene como miembros a varias empresas de bastante peso, petroleras, empresas de hidrocarburos y de energía eléctrica. ¿Cuáles han sido las preocupaciones concretas de ellos? ¿Qué quisieran ver para poder operar con mayor seguridad y mayor conciencia?

Unda: En el CME se discute cómo asegurarse de que se es diligente y se es cuidadoso en materia de derechos humanos relacionados con la seguridad. Las preguntas principales podrían girar alrededor de cuatro grandes temas que están claramente identificados en la guía principal que tenemos en el CME, que son los Principios Voluntarios en Seguridad y Derechos Humanos.

Una pregunta es cómo se analizan esos riesgos, cómo analizar cuidadosa y diligentemente esos riesgos de derechos humanos relacionados con la seguridad.

La segunda gran pregunta es cómo deben las empresas relacionarse con la seguridad pública.

La tercera gran pregunta es cómo deben las empresas relacionarse con la seguridad privada, porque ahí también hay riesgos de derechos humanos.

Y la cuarta pregunta es cómo deberían las empresas relacionarse con organizaciones de la sociedad civil, ONG, academias, etcétera, que tienen intereses o preocupación en estos temas. Son esas cuatro grandes preguntas alrededor de las cuales giran prácticamente todas nuestras reflexiones y nuestros productos en el CME.

BNamericas: Hace poco el CME tuvo un gran evento en donde lanzó las Recomendaciones para la Gestión de los Riesgos de Extorsión y Secuestro. ¿Qué podemos destacar de lo que se habló en ese evento con respecto al trabajo del CME y del sector?

Unda: El pasado 24 de octubre lanzamos estas recomendaciones que se resumen en 10 puntos principales:

La primera recomendación es que las empresas tienen que enfocarse en la prevención de los dos delitos.

A la segunda recomendación  la  llamamos indelegabilidad y hace referencia a que las empresas no pueden pretender cargar el riesgo de extorsión y secuestro a sus contratistas ni a sus contratantes.

La tercera recomendación es la coherencia: las empresas deben actuar en campo, en terreno, de manera coherente con las cosas que declaran, como sus políticas, su misión, su visión, sus principios y valores.

La cuarta recomendación es el deber de denuncia. Cuando una empresa conozca o sea objeto de presiones extorsivas o de secuestro, debe denunciar, por razones legales, pero también por razones prácticas. Al denunciar la probabilidad de salir bien librado de las presiones extorsivas o de secuestro es claramente mayor, mucho mayor.

Ahora, la quinta recomendación es no pagar extorsión ni rescates por secuestro; la sexta es no contratar seguros y la séptima, no contratar negociadores.

Las tres anteriores recomendaciones tienen, además de asidero legal, una razón práctica. A los secuestradores y extorsionistas les interesa más secuestrar y extorsionar a quienes tienen negociadores, o están dispuestos a contratarlos.

En octavo lugar, recomendamos extender estos documentos a contratistas, subcontratistas y a proveedores. Esto es algo complejo, pero que debe hacerse gradualmente pues se trata de un asunto de máxima consideración en una industria tan tercerizada.

La novena recomendación es el compromiso con los derechos de las víctimas. Cuando una persona es secuestrada, a ésta y a su familia se le deben seguir respetando sus derechos por parte de las empresas y del Estado.

Por último, aunque parezca contradictoria con la primera, se hace la recomendación de prepararse para las crisis. No importa lo preparado que esté uno, la probabilidad de que sufra presiones extorsivas o secuestro definitivamente existe.

BNamericas: En cuanto a las negociaciones entre el gobierno y las FARC, ¿cuál es la evaluación del CME acerca de ese proceso?

Unda: Nosotros, en el CME, generamos recomendaciones, no opiniones. Por eso preferimos no opinar de esos asuntos, sino recomendarle a las empresas o al gobierno cómo proceder en los temas que elegimos de la agenda entre los miembros del CME.

Sin embargo, lo que tenemos claro es que, en el caso del proceso de terminación del conflicto armado con las FARC, hacemos una excepción y hemos resuelto opinar en el sentido de que creemos que pocas cosas convendrían más para mejorar la seguridad y el respeto por los derechos humanos que una negociación exitosa.