Relación entre Pemex y el gobierno no tendría grandes cambios en el corto plazo

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Lunes 04 de febrero, 2013

La mexicana Pemex, bajo control del Estado desde su nacionalización en 1938, goza de una calificación crediticia estable gracias a sus estrechos vínculos con el gobierno. Estos lazos, no obstante, también suponen una sustantiva carga tributaria sobre las espaldas de la paraestatal.

Ahora que tantas voces llaman a la reestructuración de Pemex y su relación con el Gobierno mexicano, BNamericas conversó con Fabiola Ortiz, analista de crédito de Standard & Poor’s en México, sobre este nexo y la manera en que las reformas podrían reformularlo.

(Nota del editor: Esta entrevista se publicó originalmente en el sector de Petróleo y Gas)

BNamericas: México acaba de reportar su octavo año consecutivo de retroceso de la producción de crudo, aunque esta vez la declinación fue marginal. ¿Hasta dónde es preocupante esta tendencia? ¿Los cambios recientes en la estructura de Pemex -más notablemente la modalidad contractual de incentivos- mejoran las perspectivas para la producción?

Ortiz: Como mencionó, existe una continua declinación en la producción de crudo. No obstante, la compañía ha logrado estabilizarse entre 2,5 millones y 2,6 millones de barriles diarios (Mb/d). Más aún, es importante observar que hoy por hoy la dependencia de los activos de Cantarell es menor. En el 2004, este activo aportaba más del 60% de la producción total de la compañía, frente al 20% de hoy. La empresa ha desarrollado importantes proyectos como Ku-Maloob-Zaap, Crudo Ligero Marino, Ixtal-Manik, Delta del Grijalva y Ogarrio-Magallanes, y todos han contribuido a reducir la dependencia de Cantarell.

Por último, creemos que los contratos integrados deberían hacer posible que Pemex opere con mayor eficiencia y, por lo tanto, mejore sus niveles de producción.

BNamericas: Mientras la mayoría señala que la reforma energética y fiscal es todavía un tema especulativo, ¿espera que la carga tributaria de Pemex se aliviane en los próximos años?

Ortiz: Consideramos que la política financiera del gobierno para con la compañía es agresiva, dada la pesada carga impositiva que debe enfrentar. En el 2011, aproximadamente el 56% de los ingresos por ventas de Pemex se destinaban al pago de impuestos al Gobierno mexicano.

BNamericas: ¿Prevé que Pemex tendrá problemas para financiar sus actividades operacionales en los años siguientes?

Ortiz: Creemos que Pemex continuará necesitando financiamiento externo para materializar su programa de inversiones 2013, de aproximadamente US$28.700mn, que se concentra principalmente en exploración y producción. No obstante, es importante tener presente que Pemex tiene relaciones saludables con la banca y un acceso satisfactorio a los mercados de capital. En realidad, el 2009, después de la crisis financiera, fue la primera empresa en acceder a los mercados locales de bonos con una emisión de 10.000mn de pesos [US$790mn] y también la primera en recurrir a los mercados internacionales.

BNamericas: Los crecientes pasivos de Pemex asociados a pensiones han sido identificados como un tema financiero que la empresa debe seguir de cerca. ¿Es esta cifra preocupante para las perspectivas financieras de Pemex?

Ortiz: El ajuste por pasivos asociados a pensiones de Pemex al 30 de septiembre del 2012 era de US$46.000mn. Ajustamos la deuda total en nuestro análisis e incluimos obligaciones por retiro de activos (US$3.500mn) y pasivos por pensiones (US$46.000mn), lo que arrojaba un total de US$49.500mn al 30 de septiembre del 2012. Para los 12 meses terminados a esa fecha, la relación fondos de operaciones-deuda total de Pemex se situaba en 12,3%, la cobertura de interés del Ebitda en 11,5 veces y la relación deuda total-Ebitda en 1,5 veces.

En la eventualidad de aprietos financieros [originados en los pasivos laborales] estimamos que el Gobierno mexicano ofrecería un apoyo oportuno y extraordinario a la paraestatal.

BNamericas: ¿Es posible una rebaja o mejora calificatoria para Pemex en el corto plazo? ¿Qué factores la impulsarían?

Ortiz: Tenemos una perspectiva Estable para Pemex que refleja nuestras proyecciones para México y nuestras expectativas de que la relación de Pemex con el Gobierno no se alterará de manera significativa en los próximos dos a tres años. También refleja nuestra estimación de que el gobierno no limitará de forma importante su notoria participación en el sector ni en la compañía. Dada nuestra evaluación de una posibilidad casi cierta de respaldo gubernamental, un movimiento positivo o negativo de las calificaciones seguiría más probablemente la trayectoria de la calificación soberana.