"Existe una nueva oleada de importantes inversiones en químicos en el mundo, pero Brasil se está quedando afuera"

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Lunes 08 de abril, 2013

Ha sido un comienzo de año difícil para la industria química brasileña, dado el incremento de las importaciones, el estancamiento de la producción y el aumento de las interrogantes en torno a la competitividad de largo plazo del sector.

BNamericas conversó con João Luis Zuñeda, director de la consultora química Maxiquim, para analizar los principales desafíos que enfrenta la industria.

BNamericas: El 2012 fue un año débil para la industria química brasileña. ¿Cuál es la perspectiva para este año?

Zuñeda: El 2012 fue la culminación de la baja de largo plazo que experimentó la industria química brasileña y la falta de inversiones. Sin estas inversiones, será difícil que la industria mejore en el 2013. Brasil ya no cuenta con materias primas competitivas, ya sea derivadas de petróleo o gas.

BNamericas: ¿Cuál ha sido el impacto de los hallazgos de gas de esquisto de EEUU sobre la industria brasileña?

Zuñeda: Incluso con sus mayores costos de mano de obra, EEUU está tratando de reactivar una industria química que estaba migrando hacia Medio Oriente. Brasil tiene una riqueza similar de recursos naturales en los descubrimientos del presal, pero está esperando demasiado para hacer algo con eso. Brasil se está quedando atrás de EEUU por causa de estos retrasos en el presal.

BNamericas: ¿Cuáles son las consecuencias de estas demoras?

Zuñeda: La inflación está llegando casi al límite del máximo del Banco Central por la combinación entre falta de suministro en Brasil y la alta demanda. Tenemos un buen nivel de empleo y la economía debiera mejorar el 2013 respecto del 2012. Pero como no hay inversiones en nuevo suministro, la inflación aumentó nuevamente. En el sector de energía, Brasil se está demorando mucho en utilizar sus recursos. Tiene que preocuparse de este tema. La industria química requiere mucho capital y materias primas, entonces obviamente por la falta de suministro los inversionistas están optando por invertir en otro lado, EEUU por ejemplo.

BNamericas: ¿Incluidas empresas brasileñas como Braskem?

Zuñeda: Sí, creo que Braskem tomó la decisión correcta. Su proyecto Etileno XXI en México estará listo en tres años. Braskem tiene que invertir donde haya demanda, dado que México importa la mayor parte de su polietileno, y donde existe una fuente segura de materia prima, desde el golfo de México.

BNamericas: ¿Cuáles son las expectativas para Comperj?

Zuñeda: Existe mucha incertidumbre en torno a Comperj. Ahora está claro que no estará funcionando antes de que termine la década. No está claro porqué los inversionistas optarían por invertir en Comperj si no saben cuánto gas natural se obtendrá de las reservas del presal, entonces se siguen postergando las decisiones sobre inversión. Existe una nueva oleada de importantes inversiones en químicos en el mundo, pero Brasil se está quedando afuera.

BNamericas: ¿Ve con más optimismo los químicos derivados de etanol en Brasil?

Zuñeda: El problema en Brasil es que el etanol compite con la gasolina subsidiada, entonces no es rentable producirlo. Utilizar caña de azúcar para producir azúcar también puede ser más rentable. Dow y Mitsui pospusieron sus planes para una planta de bioquímicos en Brasil porque no tenían claro si sería rentable.

BNamericas: ¿Qué cree que debiera hacer el gobierno para restaurar la competitividad?

Zuñeda: El gobierno necesita apartarse del modelo de Petrobras, y conseguir insumos para la industria química para que pueda invertir con reglas claras y con materias primas de precios competitivos. El gobierno también necesita reducir los impuestos sobre las materias primas a fin de mejorar la competitividad, para que así las empresas tengan algún incentivo para invertir en producción. El gobierno no entiende el problema de la falta de competitividad de las materias primas en Brasil. Si no reduce los impuestos, la industria química de Brasil no podrá competir y no podrá aprovechar las reservas del presal.