"Jugar de local sigue siendo una enorme ventaja"

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Lunes 15 de julio, 2013

BNamericas conversó con Jorge Bühler-Vidal de la consultora de Nueva Jersey Polyolefins Consulting para analizar el potencial de proyectos de etileno y polietileno en Latinoamérica y las oportunidades en la cadena de plásticos. Esta es la primera entrega de una entrevista de dos partes.

BNamericas: ¿El gas de esquisto de Norteamérica está matando los proyectos en Latinoamérica?

Bühler-Vidal: Parece ser que se anuncia un nuevo proyecto cada semana en EE.UU. y Canadá tras el fenómeno del gas de esquisto. Claramente habrá una enorme capacidad de etileno y polietileno [PE] que entrará en servicio en Norteamérica. Ahora, hay quienes señalan que esto mata todas las iniciativas en Latinoamérica debido al abundante suministro de materia prima y a la capacidad en construcción; sin embargo, yo no opino como ellos. Latinoamérica es como Europa, es decir, no se trata solo de un lugar uniforme donde todo parece ser lo mismo. Algunos países están cerca de EE.UU. al contar con buen acceso, así como hay otros que están más lejos con acceso limitado; por lo tanto, jugar de local sigue siendo una enorme ventaja.

México evidencia una gran escasez de PE, y el proyecto Etileno XXI de Braskem Idesa será el primero en iniciar operaciones, pero el país seguirá careciendo de PE, quizás en 1 millón de toneladas.

BNamericas: ¿Espera que Braskem lleve adelante un segundo proyecto?

Bühler-Vidal: Sí, lo espero, y ellos ya han mencionado algo al respecto, posiblemente en México o en EE.UU. Sin embargo, a menos que se hayan mantenido muy silenciosos, es prácticamente muy tarde para comenzar a ejecutar un proyecto en EE.UU., pues ya hay muchos en desarrollo.

Si ejecutasen alguno en México, tendrían la ventaja de ser una firma local y, por supuesto, de desarrollarlo en el mismo sitio, lo que guarda ventajas adicionales.

Ejecutar otro proyecto tendría sentido.

Hay dos, el de PE en Jose en Venezuela y otro en Trinidad y Tobago que estaban muertos, pero ahora están muertos y enterrados debido a que se basaban en parte en suministro local, aunque mayormente en exportaciones, específicamente a EE.UU.

De vez en cuando Colombia ha hablado acerca de realizar un proyecto en Cartagena; no obstante, ahora parece ser que no ocurrirá nada en el futuro previsible. Sin embargo, el proyecto era para consumo local, y Colombia es un gran comprador de PE, principalmente de aquel proveniente de EE.UU., y un productor más bien pequeño.

Braskem, Petrobras y Petroperú están analizando llevar a cabo una iniciativa en Perú, que ha estado en carpeta desde el mandato de Fujimori y que ha avanzado a paso muy lento, la cual hasta cierto punto está compitiendo con un proyecto en Bolivia, a cargo de YPFB. Al parecer los proyectos han enfrentado problemas más bien políticos que técnicos, a pesar de que los aspectos técnicos en el caso de Bolivia son un poco más complejos debido a la logística. Uno de ellos es bastante factible a pesar de que sus costos sean mayores que en EE.UU., porque será un proyecto local. Ese es particularmente el caso de Perú, que cuenta con un mercado interno de envergadura, así como el sur hacia Chile y el norte hacia Ecuador; prácticamente se vende toda la producción. No obstante, deben avanzar rápido, de lo contrario el insumo provendrá de EE.UU. y ya será muy tarde.

BNamericas: ¿Ya es muy tarde?

Bühler-Vidal: Se trata de un tema común, no solo para Latinoamérica, sino para todos los grandes proyectos. Llega un punto en que, luego de todos los estudios, se debe tomar una decisión para avanzar en un proyecto. La construcción de una unidad de craqueo demora tres años, lo cual nos lleva al 2016, y antes de iniciar dicha construcción se debe llevar a cabo la ingeniería detallada, lo cual añade otro año a la potencial fecha de inicio de operaciones.

Esa es la diferencia entre la estadounidense ExxonMobil y nuevos proyectos en Perú y Bolivia, donde se trata de compañías nuevas, cuyos proyectos comienzan de cero (sitio, infraestructura, etcétera). En cambio, ExxonMobil puede avanzar más rápido, pues está construyendo en su sitio existente y cuenta con una vasta experiencia.

Perú y Bolivia no solo están compitiendo con EE.UU., sino que también entre ellos, pues sus mercados objetivo son similares, lo que hace un poco más difícil la discusión sobre un segundo proyecto.

Brasil cuenta con demanda interna y si el precio es razonable (no necesariamente tiene que ser el más bajo), la producción se venderá. El problema es que, por varias razones, el proyecto que está más próximo a materializarse es Comperj, y se ha visto retrasado cada año por un año más. Si eres optimista, iniciaría sus operaciones el 2018; por lo tanto, todo indica que Brasil se verá saturado de materia prima proveniente de EE.UU.

En Argentina ahora no hay gas natural para construir algo. Las inversiones se materializarán para desarrollar gas de esquisto una vez que se esclarezca la situación política. Desde el momento en que se empiezan a captar inversiones se puede cambiar de rumbo en cerca de cinco años. El país pretende ser autosuficiente hacia principios del 2020 y un poco después estar listo para volver a exportar. Claramente hay mercado ahí y si Braskem no hace nada, entonces ellos se encuentran en una excelente posición para exportar a Brasil sin aranceles.

Por lo tanto, hay muchos proyectos que no se han visto afectados por el gas de esquisto de EE.UU. Por supuesto que si nada ocurre, entonces el PE a partir de gas de esquisto estadounidense llegará y será mucho más difícil devolverlo.