"Latinoamérica se convertirá en un mercado estratégico para los productores norteamericanos"

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Lunes 28 de octubre, 2013

BNamericas conversó con Rina Quijada, directora senior para Latinoamérica de IHS Chemical, para obtener más información sobre cómo los recursos de esquisto están cambiando la relación entre Norte- y Sudamérica.

BNamericas: ¿De qué forma la explotación de esquistos cambiará la forma en la que Norteamérica considera a Latinoamérica?

Quijada: Latinoamérica se convertirá en un mercado estratégico para los productores norteamericanos en lugar de representar solo oportunidades. Se convertirá en parte de la estrategia de una compañía más que una región solo para ventas ocasionales, lo que creará distintas relaciones con los transformadores, el mercado y el desarrollo de nuevas aplicaciones. Latinoamérica pasará a ser un socio y dejará de ser un conocido.

BNamericas: ¿Puede Latinoamérica reproducir el éxito del esquisto norteamericano?

Quijada: Se necesitan más que solo reservas de esquisto. Existe una serie de variables que deben converger para obtener una respuesta rápida a la demanda de productos. Se requiere la geología correcta, como por ejemplo la de Vaca Muerta en Argentina, pero también es necesario que los gobiernos faciliten la tramitación de permisos, la cual puede llegar a ser extenuante en Latinoamérica. Un aspecto del gas de esquisto en EE.UU. de gran importancia son los derechos minerales que los propietarios privados tienen sobre sus tierras, lo que permite una rápida acción. Además, en EE.UU. la amplia mayoría de infraestructura necesaria ya existe, tales como tuberías o ferrovías. Es esta combinación la que permite que en EE.UU. ocurra esta revolución de energía en un breve período.

Si todo funciona tal y como está planificado y EE.UU. no encuentra dificultades, en cinco años existirá un abundante suministro de productos para exportar. En poliolefinas, habrá un gran superávit y aproximadamente 40% de él tendrá como destino Latinoamérica.

BNamericas: ¿Entonces la región seguirá experimentando un déficit en la mayoría de los petroquímicos básicos y sus derivados?

Quijada: Hay un par de denominadores comunes en la región, desde México hasta la Patagonia. Ninguno de los países tiene una moneda fuerte, por lo tanto, están sujetos a la volatilidad de sus mecanismos de fijación de precios para la producción local. ¿Qué implica esto? Implica que todas las importaciones que ingrese al país favorecerán a los vecinos más cercanos, porque nadie quiere comprar un producto en Medio Oriente y esperar 90 días a que llegue.

Además, no hay ningún país en la región que esté expandiendo su capacidad lo suficientemente rápido como para satisfacer la creciente demanda de petroquímicos básicos, por lo tanto, la región continuará siendo un importador neto de la mayoría de los petroquímicos básicos y sus derivados. El PET es la excepción, puesto que hay una nueva unidad a escala mundial que comenzaría a funcionar en Brasil durante el 2014. En México, cuando entren en servicio las unidades que producirán 1 millón de toneladas por año de etileno y polietileno de Etileno XXI [empresa de riesgo compartido entre Braskem e Idesa], al menos 30% de la producción se exportará a Brasil.

Se espera que en EE.UU. la inversión en petroquímicos alcance los US$100.000mn hasta el 2030.

BNamericas: ¿Qué repercusiones tendrá esto en los proyectos de la región?

Quijada: Los proyectos ya se han desviado; por ejemplo, el insumo para el proyecto Comperj en Río de Janeiro ha dejado de centrarse significativamente en la nafta para pasar a etano liviano y gas licuado de petróleo. Se espera que Braskem decida su participación en el proyecto a fines del 2014.