México
Entrevista

Una mirada en profundidad a las oportunidades de la transición energética para A. Latina

Bnamericas Publicado: martes, 25 octubre, 2022
Una mirada en profundidad a las oportunidades de la transición energética para A. Latina

La transición energética presenta innumerables oportunidades para América Latina, región con abundantes recursos energéticos renovables y minerales.

Las campañas nacionales para reducir las emisiones de carbono y aumentar la eficiencia energética deberían generar vetas comerciales por explotar. La región está también bien posicionada para convertirse en proveedor de hidrógeno verde y derivados para Europa y Asia, lo que generaría ingresos por exportaciones y mejoraría los flujos de efectivo por otros commodities asociados como el cobre y el litio.

Luego están los cambios geopolíticos derivados de la invasión rusa en Ucrania, que está llevando a los países a buscar suministros seguros de petróleo y gas en otros lugares, como América Latina.

Para analizar la transición energética y otros temas, BNamericas conversó con Benjamín Torres-Barrón, socio del estudio jurídico internacional Baker McKenzie.

Torres-Barrón fue panelista en la cumbre energética AIEN 2022, celebrada recientemente en Reino Unido, donde presentó su perspectiva internacional sobre la industria energética y los desafíos que enfrenta en la actualidad.

Para explorar la transición energética y las oportunidades que ofrece a América Latina, BNamericas realizó una entrevista por correo electrónico con Torres-Barrón, quien lidera la división de energía, minería e infraestructura de la firma legal en México.

Con la contribución de Elinor Trebilcock

BNamericas: La cumbre internacional de energía AIEN 2022 se celebró recientemente en Londres. ¿Se discutió allí el papel que tendrá la minería (litio, cobre u otros minerales críticos) en los objetivos globales de electromovilidad, descarbonización y transición energética? ¿Cuáles fueron las principales conclusiones, desafíos y oportunidades planteados?

Torres-Barrón: La mayoría de los retos para el sector minero, que tienen un papel importante en el cumplimiento de los objetivos de la transición energética global, se reducen a la oferta y la demanda. Se espera que la demanda crezca considerablemente más rápido que la oferta. En particular, a medida que comenzamos a ver un cambio global asertivo hacia la electrificación y la descarbonización.

Aparecerá rápidamente una necesidad creciente de suministrar una cantidad sustancial de minerales para alcanzar estos ambiciosos objetivos. A fin de satisfacer la creciente demanda, un aumento en la inversión de capital será esencial para que la industria pueda manejar este nivel de producción.

No obstante, la necesidad de cumplir con los objetivos de la transición energética puede estar avanzando más rápido de lo que la industria minera puede seguir. Existe una necesidad de mejores reglas, políticas, incentivos y mecanismos para el sector minero que puedan promover la inversión y facilitar un aumento de la oferta. Estos mecanismos incluyen modelos de financiamiento para apoyar esta evolución y la inversión necesaria.

Para mantener el ritmo, sería necesario aumentar la producción de estos minerales y metales esenciales para acomodar el gran suministro que se requiere, todo a un ritmo muy rápido. Tal como están las cosas, gran parte de la exploración y extracción de estos minerales estratégicos requiere demasiado tiempo.

Si el sector minero quiere evitar la escasez y satisfacer la cambiante demanda, la oferta debe responder suficientemente rápido y los precios adaptarse adecuadamente al mercado. La economía de la oferta, la demanda y el precio deben encajar en su lugar. Esto nos lleva de nuevo a la necesidad de incrementar el capital, reducir los costos y mejorar la eficiencia.

Además, si bien es difícil predecir si existe un riesgo potencial de escasez futura de estos recursos naturales, esto también podría ser un problema a largo plazo.

Por último, la industria minera, si bien puede contribuir positivamente a la transición energética, la conciencia sobre los principios ESG [ambientales, sociales y de gobernanza] está creciendo y el sector minero tendrá que adaptarse. El sector deberá gestionar estos riesgos y garantizar que la exploración y extracción de estos minerales se realice de una manera que incorpore los principios ESG. En particular, tendrá que mitigar las implicaciones ambientales y sociales para ser un actor clave en la transición. La oportunidad está claramente ahí para la industria minera. Es solo cuestión de ser conscientes de los desafíos, estar preparados y ser capaces de crear soluciones para adaptarse a un panorama en constante cambio.

BNamericas: ¿Se puede cumplir la meta propuesta de lograr economías con cero emisiones de carbono para 2050?

Torres-Barrón: La respuesta corta es sí; sin embargo, muchos factores deben entrar en juego para lograrlo. Es cierto que muchas economías se están fijando metas ambiciosas; pero no es tan simple. Si bien asumir un compromiso es un primer paso importante, es solo el comienzo.

Debemos transformar por completo la forma en que hacemos las cosas. Esto incluye la forma en que consumimos, producimos, invertimos y nos desarrollamos. Primero, debe haber un esfuerzo activo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante el desarrollo de un plan estratégico orientado a reducir el carbono en muchas de las facetas de la economía.

Esto se puede hacer de varias maneras, pero todas las áreas de la economía deben contribuir. Es importante que observemos los sectores que están aportando en gran medida a la emisión de gases de efecto invernadero [GEI]. Se requiere un esfuerzo coordinado para reducir los GEI e invertir en la lucha contra el cambio climático.

Por ejemplo, el sector energético es uno de los mayores productores de combustibles fósiles; por lo tanto, reemplazar esta energía con fuentes más limpias y renovables reduciría drásticamente las emisiones de carbono.

El sector del transporte también debe analizar la descarbonización, lo que incluye invertir en electromovilidad y otras tecnologías que reduzcan la quema de combustibles fósiles para impulsar la industria.

Otra área en la que podemos analizar la descarbonización es el sector de infraestructura. Las economías deben evaluar invertir en proyectos de infraestructura más ecológicos, como edificios ecológicos y desarrollo de ciudades inteligentes.

Las empresas individuales también deben desempeñar un papel y adoptar cambios internos para alcanzar cero emisiones netas en su actividad. Las empresas del sector comercial e industrial [en particular las de manufactura] deben implementar estándares, políticas y procedimientos para ser energéticamente más eficientes y asumir iniciativas bajas en carbono. Es decir, cambiar activamente la forma en que hacen negocios para alinearse con los objetivos de la lucha contra el cambio climático, reducir los GEI y cumplir con las metas de cero emisiones netas.

Esto significa que las empresas deben colaborar con aquellos en su cadena de suministro para garantizar que otros en la cadena de valor sigan el mismo camino de cero emisiones netas. Lograr cero emisiones de carbono significa reducir las emisiones en todos los sectores de la economía.

A pesar de esto, si realmente queremos cumplir con estos ambiciosos objetivos de lograr una economía sin emisiones de carbono para 2050, los gobiernos deben ser la fuerza motriz. Los gobiernos deben tomar medidas y desarrollar políticas. Deben implementar reglas climáticas; estándares y certificaciones en torno a la sostenibilidad; normas sobre presentación de información; establecer mandatos para reducir los GEI; entregar incentivos como créditos fiscales, finanzas sostenibles, bonos y subsidios verdes; y posiblemente incluso aplicar impuestos verdes (a veces, los más importantes). Los mecanismos eficaces son aquellos que penalizan (el palo suele funcionar mejor que la zanahoria).

Esto no solo brindaría transparencia y fomentaría la responsabilidad, sino también motivación para las industrias, las empresas y los ciudadanos al allanar el camino hacia la transformación, que es vital para alcanzar las cero emisiones netas.

BNamericas: ¿Qué iniciativas de energía limpia en el mundo podrían beneficiar a la industria minera de Latinoamérica, en particular a la chilena y la argentina?

Torres-Barrón: La necesidad de minerales y metales críticos seguirá creciendo significativamente para satisfacer las crecientes demandas energéticas y contribuir con ello a la transición energética. Las tecnologías de energía limpia requieren una mayor disponibilidad de muchos de estos minerales y metales, lo que permitirá que los países con abundantes recursos sean actores estratégicos para esta demanda.

El litio, el cobre y el níquel son solo algunos ejemplos de minerales que tienen importancia crítica para muchas de estas tecnologías del sector energético renovable [es decir, energía solar, baterías, etc.]. Con el agresivo objetivo de alcanzar cero emisiones netas para 2050, la necesidad de estos minerales y metales bien podría duplicarse.

América Latina es una región rica en estos recursos naturales y muchos [países] tienen abundancia de los recursos necesarios para la transición energética. La región podría tener la oportunidad de ser proveedor líder mundial. Todo esto significa que puede desempeñar un papel central en la solución para reducir las emisiones de carbono.

Esta es una gran oportunidad para el sector minero en América Latina, pero también una gran responsabilidad, ya que el sector deberá continuar asegurándose de reducir su huella de carbono y centrarse en la protección del medioambiente. Es también una importante oportunidad de inversión para el sector minero en Latinoamérica y la transición energética puede llevar estas oportunidades específicamente a países ricos en recursos, como Chile y Argentina.

Sin embargo, estos países deberán procurar mantenerse al día con la evolución tecnológica y prepararse para hacer frente a una demanda y a expectativas cada vez más elevadas. Chile y Argentina ya se han posicionado bien para este tipo de oportunidades.

Chile sigue siendo uno de los mayores productores y exportadores de cobre del mundo: el año pasado produjo dos y media veces más que Perú, el segundo mayor productor del mundo. Argentina no se queda atrás como líder en reservas mundiales de cobre. Chile es también rico en litio. Junto con Argentina, ambos limitan con el mayor recurso mundial de litio en salmueras [se ubican en el triángulo de litio]. Chile continúa presionando para expandir sus operaciones de producción de cobre y litio. Por ejemplo, con la proliferación de los vehículos eléctricos, el litio se utiliza en las baterías, es uno de los componentes más importantes, y también en el almacenamiento energético, por lo cual se convierte en un mineral esencial para la transición energética. La producción debe aumentar y tanto Argentina como Chile ya están activamente impulsando proyectos, han asumido compromisos y están estableciendo marcos para ayudar a que esto suceda [satisfacer la creciente demanda] de manera sostenible y respetuosa con el ambiente.

BNamericas: ¿Cuáles son las oportunidades de negocios que la transición energética puede presentar al sector privado en Latinoamérica, más allá de la minería? ¿Eficiencia energética? ¿Electrificación? ¿Qué países de la región parecen estar mejor posicionados para subirse a esta ola?

Torres-Barrón: La transición energética abre la puerta a muchas oportunidades para el sector privado. Invertir en energía renovable, eficiencia energética y otras tecnologías y recursos que ayuden a reducir el carbono, todo ello puede conducir a la rentabilidad de la inversión. Muchas de estas áreas de oportunidades son las mismas áreas necesarias para lograr las cero emisiones netas para 2050.

El sector de energía renovable es una de las industrias de más rápido crecimiento y donde podemos ver la mayoría de las oportunidades. Estas oportunidades de negocio incluyen la generación eólica y solar, el hidrógeno, pero también las tecnologías que complementan el sector renovable, como el almacenamiento, las microrredes y otras.

También hay oportunidades en el sector de infraestructura sostenible, desarrollo y construcción de edificios ecológicos, ciudades inteligentes [optimización del consumo y eficiencia energética en ciudades urbanas], construcción de varios proyectos ecológicos, es decir, captación de agua, gestión de residuos. Además, en el sector del transporte, existen oportunidades de electrificación, movilidad eléctrica, transporte bajo en carbono, carga eléctrica.

Sin embargo, no debemos olvidar el sector financiero. La de banca y finanzas será un área de alto crecimiento, ya que más instituciones financieras apuestan por financiamiento verde, préstamos sostenibles y otros instrumentos financieros orientados a apoyar la transición energética. El sector privado financiero tendrá oportunidades en gestión de inversiones y activos verdes, consultorías ambientales, informes sostenibles, incluidas las instituciones calificadoras de crédito verde. Las instituciones crediticias no participarían si no hubiera ventajas económicas en este negocio.

Por último, el área de investigación y desarrollo es clave para crear más oportunidades. La transición energética deberá descubrir nuevas soluciones innovadoras y tecnologías energéticamente eficientes para respaldar el camino a la descentralización energética y la descarbonización. Debemos innovar en tecnologías limpias y seguir evolucionando para adaptarnos a la transición energética.

Creo que todos los países de la región tenemos la oportunidad de subirnos a esta ola y la región en su conjunto, con tantos recursos a nuestra disposición, es un lugar propicio para crecer con estas oportunidades. En general, hay algunos países que están mejor posicionados que otros. Entre las razones está el apoyo del gobierno, que permite que crezcan las oportunidades comerciales para el sector privado.

Por ejemplo, recientemente en Colombia vimos actuar al gobierno para convertir al país en líder no solo de la energía renovable, sino también de la protección ambiental de los recursos [deforestación] y de los compromisos para priorizar la lucha contra el cambio climático. Ha habido un aumento de proyectos eólicos y también se ha expandido en el frente del hidrógeno con el lanzamiento de su primer proyecto piloto. El país cuenta con una legislación para promover la inversión en energías renovables y está ofreciendo beneficios tributarios a las empresas.

Ciertos gobiernos latinoamericanos también están activos en la promoción de la inversión y el desarrollo del sector privado en este espacio. Chile busca posicionarse como líder en el sector del hidrógeno y también de la electromovilidad. En 2019, asumió el compromiso de alcanzar neutralidad en carbono para 2050. En 2020 publicó una estrategia nacional de hidrógeno verde en la que se compromete a acelerar el despliegue en los próximos cinco años para poder exportar eventualmente. Chile sigue siendo además uno de los líderes mundiales en cobre y litio, ambos minerales fundamentales para las oportunidades comerciales de la transición energética, el cobre para la electrificación y los vehículos eléctricos y el litio para el almacenamiento en baterías, las redes y otras aplicaciones.

Perú también tiene abundancia de minerales críticos para la transición energética e igualmente se ha fijado metas ambiciosas para 2050. Tiene gran potencial renovable y ya ha celebrado subastas de energía. Hay planes en marcha para producir hidrógeno verde mediante la implementación de una normativa y ya cuenta con una propuesta para apoyar más proyectos renovables.

Luego están países como Costa Rica, Paraguay y Uruguay, que están produciendo la mayor parte de su electricidad a partir de fuentes limpias. Todo eso nos dice que hay varios países que tienen la capacidad de posicionarse bien para generar mayor inversión privada en la transición energética, en áreas fuera de la minería. Solo es cuestión de estar atentos a aquellos que continúan implementando reglas y políticas para apoyar al sector privado e incentivar las futuras inversiones.

BNamericas: Finalmente, las estrellas parecen estar alineándose para Latinoamérica. La demanda de metales energéticos debería crecer junto con la demanda de hidrocarburos de la región, dada la decisión de Europa de abandonar el petróleo y el gas rusos. ¿Es una conclusión acertada? ¿En el ámbito de petróleo y gas se producirá un aumento en la inversión en exploración y producción, por ejemplo?

Torres-Barrón: La decisión de Europa de reducir su dependencia del petróleo ruso creará una demanda que habrá que cubrir. Esta brecha con el petróleo y gas rusos requerirá más producción en otros lugares y América Latina podría ser la región que más se beneficie. América Latina ofrece importantes oportunidades de recursos de hidrocarburos, así como los demás recursos naturales mencionados para la transición energética.

Si bien es lamentable que haya sido necesario un evento como este, podría derivar en una oportunidad para que los productores de petróleo latinoamericanos se posicionen como próximos proveedores. Sin embargo, es más que simplemente llenar un vacío temporal. La creciente demanda requerirá una fuente confiable para ocupar ese lugar y la región surge como opción para satisfacer esa necesidad.

Con el conflicto reciente, muchos países también buscan mayor sostenibilidad en la exploración y producción y un mercado energético menos vulnerable, por lo que la región latinoamericana deberá tener eso en cuenta. Dicho esto, es muy posible que veamos un repunte en la inversión en exploración y producción como consecuencia, ya que muchos países de Europa necesitarán encontrar fuentes alternativas y nosotros podemos ser los indicados.

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