Calidad de agua complica situación de Puerto Rico

Por
Jueves 12 de octubre, 2017

Mientras las autoridades intentan reanudar los servicios hídricos después de la devastación causada por el huracán María el mes pasado, la calidad del agua potable de Puerto Rico se está convirtiendo en una fuente creciente de preocupación.

El nerviosismo se debe al hecho de que tras el paso de María, 27 de las 115 plantas de tratamiento de agua potable de la isla dejaron de funcionar, según un informe del diario local El Nuevo Día.

Inicia tu prueba gratuita de 15 días ahora!

cta-arrow

¿Ya eres suscriptor? Por favor inicie sesión

El desastre natural también afectó a algunos laboratorios operados por la empresa estatal Prasa, que somete a prueba la calidad del agua, lo que habría obligado a la agencia a contratar compañías privadas para llevar a cabo esta tarea.

El presidente ejecutivo de Prasa, Elí Díaz, dijo al periódico que el suministro de agua a los hogares "cumple con todos los requisitos federales y estatales que nos pide la legislación de Safe Drinking Water Act, que administra el Departamento de Salud y la EPA".

El funcionario también dijo que toda el agua potable suministrada por Prasa pasa por un proceso de tratamiento de 24 horas. Díaz agregó que ya se reanudaron los servicios hídricos de más del 60% de los clientes de la empresa.

MÁS FINANCIAMIENTO HÍDRICO

La agencia federal estadounidense para el manejo de emergencias FEMA anunció en un comunicado el miércoles que otorgó US$70mn a Prasa para obras urgentes.

Aunque la agencia no especificó cómo se invertirán los fondos, destacó la necesidad de utilizar generadores para los sistemas de agua y alcantarillado, dado que la mayoría de la isla aún no tiene electricidad.

PROBLEMAS DE AGUAS RESIDUALES

Alrededor de 22 plantas de tratamiento de aguas residuales permanecen inactivas debido a la falta de electricidad, lo que ha provocado algunas descargas de aguas residuales, según informes de prensa.

Estas descargas también suscitan preocupación por la posible contaminación de las masas de agua, lo que podría provocar una crisis de salud pública.