¿Quién es el probable próximo presidente de México?

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Miércoles 27 de junio, 2018

El 1 de julio, México vota por un presidente que cumplirá un mandato de seis años, poniendo fin a la era plagada de escándalos de Enrique Peña Nieto.

Una importante encuesta realizada apenas una semana antes de los comicios muestra al izquierdista Andrés Manuel López Obrador, o AMLO como muchos lo llaman en México, con dos dígitos de ventaja sobre su rival más cercano. Increíblemente, ha mantenido esta ventaja dominante durante alrededor de un año. Las encuestas apenas se han movido.

A diferencia de muchos países de América Latina, no hay un sistema de segunda vuelta en México, donde un candidato simplemente necesita vencer a todos los demás rivales en ese día, por lo que sería sorprendente, si no francamente impactante, que AMLO llegara a perder.

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¿Pero quién exactamente es AMLO? El FT y The Economist lo han comparado con Donald Trump: un populista antiestablishment que aprovecha el descontento y la nostalgia por un vago pasado idealizado. Sus oponentes, José Antonio Meade, del partido gobernante PRI, y Ricardo Anaya, de una coalición de izquierda-derecha, no lo comparan con Trump, sino con el difunto Hugo Chávez de Venezuela.

Y en realidad no es ni lo uno ni lo otro. Político de carrera, AMLO tiene ahora 64 años, y aparece como un quisquilloso tío con el pelo blanco cuidadosamente peinado. (El excelente John Oliver lo llamó "Bernie Sanders con un mejor corte de pelo").

Cuando se le preguntó a quién admira, AMLO mencionó a Lázaro Cárdenas, el general convertido en presidente de México de 1934 a 1940, mejor conocido por nacionalizar la industria petrolera.

AMLO nació en Tepetitán, pueblo del estado de Tabasco. Estudió ciencias políticas en la UNAM y llegó a ser alcalde de Ciudad de México, donde disfrutó de altas calificaciones de aprobación. Hoy, aunque habla despacio, deliberadamente, sus discursos de campaña disfrutan de recepciones enfebrecidas.

Esta es la tercera vez que se postula para presidente, lo que lo convierte en una de las figuras políticas más conocidas de México. Aún así, sus campañas —los 14 años de ellas— se sienten cortas en política. ¿Qué hará exactamente en caso de que asuma el cargo?

La corrupción ha sido su tema principal, como lo ha sido en América Latina desde hace años. Él dice que quiere poner fin a la impunidad y los privilegios de que disfruta la élite. Como una señal de esto, le sugirieron que no viva en Los Pinos, sino que ofrezca el palacio presidencial como un espacio para que las familias pasen el día. Pero poco más sabemos.

"La corrupción es uno de los principales elementos de su plataforma de campaña", dice Duncan Wood, director del Instituto México en el Centro Wilson de Washington DC. "Y sin embargo, casi no hay detalles allí. Lo que ha dicho es que, como presidente honesto, no tendría personas deshonestas trabajando para él". Apenas una propuesta de política concreta.

Él ha dicho en varias etapas en el pasado y de diferentes maneras que desecharía o detendría la reforma energética, sería duro con el TLCAN, jugaría con la reforma de las telecomunicaciones y cancelaría el nuevo aeropuerto en la capital. Pero cada uno de estos comentarios ha sido atenuado en el período previo a la elección por miembros de su equipo, que parecen querer enviar un mensaje de calma.

"Una de las cosas extraordinarias [sobre AMLO] en este momento de su vida es que ha reconocido explícitamente la importancia de enviar un mensaje a los mercados financieros, un mensaje de estabilidad y continuidad", dice Wood.

AMLO ha repetido a lo largo de sus manifestaciones que no está en contra de las empresas: "No estamos en contra de la iniciativa privada". Aún así, ocurrirá algún cambio en el statu quo económico; y su gobierno podrá hacer las cosas con mayoría en la Cámara de Diputados y tal vez mayoría en el Senado.

Pero las reformas económicas de Peña Nieto no son lo que está frenando a México, y AMLO lo sabe. Es la corrupción y la violencia.

Para el último punto, AMLO sugirió ofrecer amnistía a los capos de la droga. Esto probablemente no debería tomarse literalmente, sino como una señal de que está dispuesto a probar algo nuevo, porque México sigue siendo uno de los lugares más sangrientos del planeta. Las tasas de homicidio en realidad aumentaron en México bajo Peña Nieto, y en los nueve meses previos a esta elección, 49 políticos que se postularon para cargos fueron asesinados. Es una estadística insondable.

La violencia fuera de control (con corrupción) es la mayor amenaza para el progreso económico y social de México como nación, y es donde AMLO debe dejar su huella.