La actual oposición a proyectos eólicos en Oaxaca

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Lunes 26 de noviembre, 2012

En octubre se organizó un bloqueo cerca de la localidad de Unión Hidalgo para impedir el inicio de las obras del parque eólico de 396MW Mareña Renovables en el golfo de Tehuantepec, en el estado de Oaxaca. Los manifestantes se negaban a abandonar el sitio hasta que el proyecto se cancelara.

El 19 de noviembre en la capital municipal, Juchitán de Zaragoza, una marcha en protesta por el desarrollo de proyectos eólicos en la región, en particular el de Mareña, convocó a miles de habitantes de las comunidades indígenas de Huave y Zapotec.

Mareña Renovables es la última empresa que enfrenta cuestionamientos locales en el estado de Oaxaca, sureste de México.

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En apariencia la empresa habría cumplido con todos los requisitos para obtener la aprobación al proyecto por parte de la comunidad. Finalizaron el proceso de consulta anterior iniciado por su predecesora, Preneal, y había acuerdos firmados con las comunidades afectadas conforme a lo dispuesto por la legislación agraria mexicana en materia de derechos de servidumbre y terrenos.

"En las comunidades donde vamos a operar, tenemos un enorme respaldo", señaló a BNamericas un representante de Mareña Renovables. "Este no es solamente un proyecto de construcción, son 25 años de operaciones y queremos tener un impacto positivo en la región".

El BID está participando en el proyecto desde noviembre del 2011, cuando aprobó un crédito de US$77mn en favor de la iniciativa. Desde entonces el BID ha solicitado informes sobre Mareña y el cumplimiento de procedimientos para asegurar su correcta gestión ambiental y social.

El parque eólico Mareña, que será el más grande de Latinoamérica, trae consigo todos los beneficios de la energía limpia y la inversión extranjera: reducción de emisiones de CO2, menor dependencia de combustibles fósiles, inversión en uno de los estados más pobres del país, mayores ingresos estatales y municipales, y oportunidades locales de empleo.

Para muchos habitantes de la zona, no obstante, los beneficios del proyecto no son tangibles y así lo estima Bettina Cruz, vocera de la Asamblea de Pueblos del Istmo, asociación que representa a comunidades que habitan el istmo de Tehuantepec.

"No hay nada de beneficio en esa energía verde que se está imponiendo en esa región y tenemos derecho a decir que no", sostiene.

Cruz asegura que el respaldo al proyecto proviene de autoridades locales, municipales y estatales, únicos que percibirán los beneficios directos de la iniciativa, a diferencia de las comunidades de la zona. Estas últimas solo aprecian potenciales daños.

"Los pescadores dicen que el movimiento de tierra, el ruido, las luces, todo va a asustar a los peces y va a asustar al camarón. Va a ser un desastre ecológico y un desastre en la vida de la gente", advierte.

También asegura que los pescadores y agricultores dejarán de tener acceso a la laguna local y a otros terrenos durante la construcción y concluida esta.

Plantea que no hay planes de levantar el bloqueo en el futuro próximo.

El 20 de noviembre, las autoridades locales enviaron un comunicado de prensa en el que llamaban a deponer el bloqueo y exigían que "su autonomía sea respetada" en su decisión de respaldar el proyecto. Al igual que Mareña, las autoridades locales señalan que los manifestantes representan intereses externos y no a las comunidades que habitan la zona donde se levantaría el parque eólico.

La situación de la planta de Mareña no es alentadora para el desarrollo eólico de México en el estado de Oaxaca. La Asociación Mexicana de Energía Eólica (Amdee) anticipa que la capacidad de generación de esta fuente energética ascenderá a 12GW para el 2020 a partir de la actual marca de 1,2GW, meta que necesitará una gran disponibilidad de terrenos.

El problema es que, para muchos como Cruz, los grandes proyectos eólicos ya están estigmatizados.

"Dicen que van a hacer las cosas mejor, ¿pero cómo van a hacer las cosas mejor cuando están echadas a perder, cuando la gente ya tiene desconfianza, cuando la gente sabe lo que está pasando?", plantea.

Mareña y otras compañías están enfrentando el problema con sus equipos locales a fin de mejorar la comunicación y abordar las inquietudes sobre las consecuencias que pudieran tener sus proyectos. La Amdee formulará nuevas normas y preparará un código de ética para evitar futuras disputas.

Conforme Mareña vaya avanzando con la construcción, se apreciará la eficacia de estas iniciativas y los futuros desarrolladores tal vez puedan sacar lecciones. En el estado de Oaxaca, donde la población indígena es muy numerosa, superar estas controversias de derechos de terreno es particularmente complejo, pero esencial para el futuro de la industria eólica mexicana.