La ley de energías alternativas, una década después

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Martes 30 de octubre, 2012

En octubre del 2001 el Gobierno de Colombia publicó en el Diario Oficial la ley 697 para la promoción del uso racional y eficiente de la energía y de las energías alternativas.

No obstante, la composición del parque generador del país a fines del año pasado pone de manifiesto los escasos avances logrados en el frente de las energías renovables no convencionales (ERNC), así como en el ámbito de las pequeñas centrales y minihidroeléctricas.

A fines de diciembre la capacidad instalada en la red del Sistema Interconectado Nacional (SIN) totalizaba 14,4GW, 63,7% generados por represas hidroeléctricas (9,19GW) y 31,5% por centrales térmicas (4,55GW), según cifras del administrador del mercado mayorista eléctrico XM.

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La potencia restante correspondía a pequeñas plantas (533MW hidroeléctricos, 83MW termoeléctricos y 18MW eólicos) y cogeneración, que representan respectivamente un 4,4% y 0,4% de la capacidad instalada.

Con el potencial de recursos geotérmicos, solares y eólicos que ofrece el país, considerado "elevado" por la Agencia Internacional de las Energías Renovables y "extraordinario" en un documento de la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), surgen interrogantes acerca de las razones por las que las ERNC no han logrado afianzarse en Colombia.

DESAFÍOS

La principal deficiencia en el proceso de elaborar las políticas orientadas a ERNC en Colombia ha sido la ausencia de un diagnóstico objetivo que permita identificar el potencial efectivo de los recursos no convencionales, de acuerdo con un estudio preparado por la UPME.

El informe destaca que aunque se ha puesto mayor énfasis e interés en las ERNC en los últimos años, los planes no van más allá de anuncios y no se transforman en acciones concretas.

Con anterioridad un funcionario del BID puntualizó que el desarrollo de estas fuentes energéticas requiere asumir compromisos políticos que se traduzcan en medidas normativas orientadas a la eliminación de barreras a la expansión e incorporación de estas en el sistema eléctrico colombiano.

Las barreras a las ERNC incluyen la ausencia de un marco regulador apropiado, los elevados costos de inversión iniciales y la falta de mecanismos de financiamiento específicos, agrega un informe de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) y el Observatorio de las Energías Renovables para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas.

Otro desafío radica en que estas energías alternativas compiten con recursos abundantes y de bajo costo, como la hidroelectricidad a gran escala y las centrales a carbón y gas natural.

Las autoridades han indicado que la capacidad instalada en la red del SIN colombiano aumentará en más o menos 20% en los próximos años, en su mayor parte generados por centrales hidroeléctricas, como los proyectos Sogamoso (820MW) y El Quimbo (400MW), y más de 600MW de capacidad térmica adicional.

PROYECCIÓN

Las deficiencias legislativas, normativas y financieras y la vacilación de apartarse del manto de seguridad que proporcionan las fuentes hidroeléctricas y termoeléctricas tradicionales mantendrá a las ERNC en un segundo plano.

En efecto, una mirada a los proyectos de generación registrados por los desarrolladores con la UPME deja al descubierto los deslucidos resultados de las ERNC, por lo menos en lo que se refiere a energía geotérmica, solar y eólica. De 159 proyectos, 138 son hidroeléctricos, incluidas pequeñas centrales y minihidroeléctricas, mientras que 20 corresponden a generación térmica y 1 a solar.