"Creemos que lo que sucede tiene más relación con un reequilibrio de los flujos comerciales"

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Lunes 11 de noviembre, 2013

BNamericas conversó con Marc Laughlin, director de metanol y acetona para América de IHS, para conocer más acerca del impacto del gas de esquisto de EE.UU. en la industria petroquímica orientada a las exportaciones de Trinidad y Tobago.

BNamericas: ¿Cómo afectan los proyectos de gas de esquisto de EE.UU. a la industria petroquímica de Trinidad y Tobago?

Laughlin: Sus efectos no han sido excesivamente negativos. Sigue habiendo mucho espacio en el mundo para estos productos químicos, especialmente el metanol. Creemos que lo que sucede tiene más relación con un reequilibrio de los flujos comerciales.

Cuando se analiza la economía de la producción subyacente, Trinidad sigue siendo muy competitiva y, en algunos productos químicos, supera la producción estadounidense, o bien se acerca mucho a su nivel. Pensamos que aún puede competir a nivel mundial. Si se trata de metanol o amoníaco, Trinidad se mantiene en el primer y segundo cuartil de la curva de costos. EE.UU. se encuentra en el segundo cuartil, y eso ha extendido la mitad inferior de la curva de costos y ha elevado principalmente a Europa, lo que la ha dejado fuera de la esfera de lo viable.

Esto plantea un desafío para Trinidad y Tobago y Sudamérica y reduce la necesidad de que ingresen a EE.UU. con el metanol y algunos de los otros derivados. Sin embargo, si nos detenemos a pensar un poco, podemos observar que gran parte de la capacidad que se está agregando en EE.UU. es de Methanex, que también posee cerca del 40% de la capacidad en Trinidad. Ellos cubrirán la demanda de sus clientes estadounidenses de instalaciones en el país y reequilibrarán su propio negocio mediante el envío de capacidad a Europa o Asia.

En general, creemos que aún hay espacio en la industria petroquímica para Trinidad; es solo cuestión de hacia dónde enviar la producción, cuyo destino probablemente sea Europa y Asia.

BNamericas: ¿Qué opina de la decisión que Sabic tomó este año de abandonar su proyecto de metanol en Trinidad? ¿Se debió al precio del gas?

Laughlin: Nunca lo afirmaron, pero creemos que se debió al precio del gas. Para que el proyecto de conversión de metanol a olefinas (MTO) resultara económico, este iba a requerir que se subsidiara el precio del gas, lo que no beneficia en nada a Trinidad y Tobago, y además casi coincidió con los anuncios del gas de esquisto estadounidense, lo que empeoró aun más la situación económica.

El proyecto estaba orientado a las exportaciones, y, de pronto, EE.UU. recibió etano y propano mucho más económicos para convertir a olefinas, con consumo local y exportaciones de los excedentes. Creo que ese fue un factor fundamental en la decisión de retirarse.

No obstante, Mitsubishi suscribió un acuerdo para desarrollar una planta de conversión de metanol en dimetil éter (MDE) avaluado en US$850mn. El DME es bastante reducido, alrededor de 100.000t por año, en comparación con la unidad de metanol, de 1 millón de toneladas anuales, pero se puede usar a nivel nacional, como gas para cocinar y para el desplazamiento de diesel.

BNamericas: ¿Cuáles son los efectos en el resto de la región, especialmente en los países cercanos a EE.UU.?

Laughlin: La parte norte de Latinoamérica resistirá y buscará celebrar algunos acuerdos de compra, porque reconocen que EE.UU. pronto tendrá mucho metanol y podrán obtener beneficios a partir de él, debido a que contarán con una fuente de suministro muy cercana que logísticamente resulta bastante económica, en lugar de tener que comprar al otro lado de la cuenca atlántica.

Más al sur, donde Methanex decidió desactivar dos plantas en Chile, a más largo plazo deberán desarrollar su propio gas de esquisto y obtener beneficios a partir de ello.

El norte de Latinoamérica se abstendrá de generar más capacidad, mientras que el sur deberá esperar para desarrollar su propio gas.