El Salvador , Costa Rica , Guatemala , Honduras , República Dominicana , Panamá y China
Entrevista

¿Por qué Centroamérica es una región estratégica para China?

Bnamericas Publicado: jueves, 26 enero, 2023
¿Por qué Centroamérica es una región estratégica para China?

China tiene una presencia cada vez mayor en varios países de Centroamérica. Naciones como Nicaragua y El Salvador plantean incluso tratados de libre comercio para exportar sus productos al mercado del gigante asiático.

Para conocer más sobre esta situación desde la perspectiva política y económica, BNamericas conversa con Eduardo Núñez, analista político de Costa Rica domiciliado en Guatemala.

BNamericas: ¿Cuál es el panorama actual de las relaciones diplomáticas entre las naciones centroamericanas y China?

Núñez: El primer país que se acercó a China fue Costa Rica, después Panamá, luego El Salvador, y ahora es un tema que se está planteando en Honduras. Básicamente las razones del sur de Centroamérica —Costa Rica, Panamá y República Dominicana— para entablar relaciones están asociadas con una racionalidad de mercado, con el tamaño del mercado chino, con el ritmo de crecimiento de su economía y como factor para dinamizar sus exportaciones. No tienen una lectura geopolítica. Eso cambia en cierta medida cuando hablamos de Nicaragua o El Salvador. 

BNamericas: ¿Qué ocurre con Nicaragua? 

Núñez: En el caso del régimen del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, hay interés por generar un contrapeso político en la región mediante el acercamiento con China para romper el aislamiento que ha enfrentado. Hay una posición de carácter ideológico, antagónica en su narrativa con los EE.UU. Ve la posibilidad de que una presencia china más intensa se traduzca en diversificación.

Esta situación se acentúa a partir de la crisis política interna de 2018 en Nicaragua, cuando el régimen de Ortega asume un patrón represivo respecto a la demanda de cambio político interno. Esto lleva al régimen a profundizar relaciones con países que no estén dispuestos a adoptar el modelo de sanciones hacia la política de control y represión de la oposición. Por ello, trata de operar la relación con China, de estimular las relaciones de cooperación militar con Rusia, tener un acercamiento en términos económicos y políticos con Irán, y busca un acercamiento con Turquía. 

BNamericas: ¿La situación de El Salvador es similar? 

Núñez: El Salvador es un país que tiene un presidente joven muy popular, que ha ofrecido una agenda de resultados muy acotada en términos de política, básicamente alrededor de los temas de seguridad, una buena gestión de la pandemia y ahora un programa muy agresivo vinculado con el desarrollo de infraestructura en el país. Esa agenda ha vendido la idea de que es un gobierno nuevo con perspectiva de futuro, muy efectivo, y que, para ser efectivo, requiere condiciones políticas hegemónicas internas.

El presidente Nayib Bukele se inserta en un proceso de concentración de poder, fundamentalmente a partir de mayo de 2021, cuando su partido asume el control de la Asamblea Legislativa. Eso también le ha permitido concentrar la Corte Suprema, la fiscalía, los órganos de control, etc., lo que ha generado tensiones políticas internacionales fundamentalmente con EE.UU. En ese contexto, Bukele pone énfasis en la relación con China, esencialmente por dos razones. Una de ellas es que la economía salvadoreña es una de las menos diversificadas de Centroamérica, junto con la de Nicaragua y Honduras, y una de las economías con menor crecimiento económico histórico en los últimos 15 años. Con ese ritmo de crecimiento económico, el proyecto de modernización del presidente no es viable. Por eso necesita ampliar su modelo económico y, para eso, requiere necesariamente diversificar mercados. Es por eso que Bukele sí plantea un tratado de libre comercio con China. 

La segunda razón detrás de la posición del presidente Bukele es que requiere acercarse a China como una forma de responder a la presión del Gobierno estadounidense para que haga concesiones políticas y electorales hacia la democracia y los derechos humanos, que él no quiere dar. Es decir, quiere hacer su reelección en febrero de 2024. Con el nivel de popularidad de 83% en promedio en las encuestas más negativas para él y sin alternativas de oposición, es poco probable que alguien lo saque del poder. Entonces, él usa el recurso de la presencia china en el país como un factor de diversificación política.

BNamericas: ¿Qué representan estas relaciones diplomáticas para China?

Núñez: Desde la perspectiva china, sí hay un interés concreto de aislar aún más a Taiwán, porque Centroamérica era la única región que consistentemente estaba manejando relaciones diplomáticas con Taiwán. La perspectiva china sí es parte de la estrategia “una sola China”, como se le ha conocido. Hasta ahora, lo que se va entendiendo de los chinos es que el corazón de su estrategia diplomática internacional es la cooperación económica, o sea la oferta de la ilusión de ingreso al mercado chino.

Mi impresión es que, en este tipo de acuerdos comerciales, ganan más los chinos que lo que pierden y esto explica en parte el altísimo grado de crecimiento económico que ha tenido ese país en los últimos 10 o 15 años. Sin embargo, ellos sí aspiran a un aumento de presencia global y a competir como un actor geopolítico global, aunque su discurso es que su intervención es más de carácter económico. Lo que esto sí muestra es un interés en generar inversión en infraestructura estratégica y en temas como minería, litio, etc.

BNamericas: ¿Cuál sería el gran objetivo geopolítico de China dentro de esta lógica? 

Núñez: Creo honestamente que China aspira a ser un actor geopolítico global. Ya lo es, pero actualmente no tiene la influencia que tiene EE.UU ni la capacidad miliar que conservan, por ejemplo, los rusos. En este sentido, China sí se ve actuando como un nuevo factor de poder global, con una lógica de largo plazo. No tienen prisa, porque entienden que su primera meta es convertirse en la economía más pujante del planeta y utilizar el poder económico que se deriva del inmenso mercado que tienen, de la influencia que tienen sobre los flujos globales de mercancías, para posicionarse como alternativa. También habría que ver cómo las dinámicas internas de China pueden impactar la aspiración a jugar un papel en el sistema internacional cada vez más relevante: un menor crecimiento de la economía, una gestión por ahora poco clara del COVID y, por primera vez en los últimos 25 o 30 años, un decrecimiento de la población china. Es decir, hay ciertos patrones que podrían empezar a cambiar y hay que incorporarlos al análisis para ver hasta dónde van a llegar y con qué velocidad.

BNamericas: ¿Por qué sería estratégica la región de Centroamérica para China? 

Núñez: Primero, por la cercanía con el canal de Panamá. El canal sigue siendo uno de los pasos vitales para garantizar los flujos comerciales internacionales. La cooperación con Panamá es una cooperación fluida, no hay una relación tensa políticamente. EE.UU. asumió con mucha mayor tranquilidad que Costa Rica, Panamá, y R. Dominicana establecieran relaciones con China. No hubo tanta reacción política como cuando ocurrió con Nicaragua o El Salvador, en donde sí fue percibida como una amenaza geopolítica directa a EE.UU.

Cuando se observa el diseño de la “Nueva Ruta de la Seda”, se entiende el porqué de los lugares en los que quieren colocar la inversión que hacen en infraestructura, y es que hacen un doble esquema: generan una donación inicial relativamente simbólica —a Costa Rica le regalaron un estadio nacional de fútbol y ahora a El Salvador le van a regalar un estadio parecido al de Costa Rica y una biblioteca. Luego ofrecen créditos para desarrollar proyectos de infraestructura, que viene amarrado con la implementación de empresas chinas, entonces es un ganar-ganar para ellos: ponen la plata, ejecutan ellos mismos las obras, eso les da presencia en el país y les da la posibilidad de identificar otras áreas de oportunidad de inversión.

En el caso centroamericano, esto le permite aplicarle a EE.UU. cierta presión en su área de influencia geográfica, de la misma manera que EE.UU. les aplica eso en sus relaciones con Taiwán. Es como decirles “podemos estar en su área de influencia, pero no como ustedes lo hacen —con cooperación militar—, podemos llegar ahí”. 

BNamericas: ¿Cree que la influencia de China aislará a los países de Centroamérica o estos terminarán interactuando con EE.UU. y con China al mismo tiempo?  

Núñez: Yo apuesto por lo segundo. En Centroamérica no van a poder cambiar la matriz de dependencia económica del mercado estadounidense. Es particularmente el caso del norte de Centroamérica, que tiene en promedio 3 millones de ciudadanos viviendo en condiciones regulares e irregulares en EE.UU. Las remesas que mandan representan entre el 18% y el 26% del PIB de Honduras, El Salvador y Guatemala. Sin embargo, lo que sí creo que es que hay una oportunidad de diversificación de mercados que puede tener cierto efecto político, aunque no sé si en la escala que los gobiernos centroamericanos que se sienten lejos de EE.UU. esperan.

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