Reformas abrirán segundo mercado midstream latinoamericano a grandes y pequeñas empresas

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Martes 17 de diciembre, 2013

La reforma energética mexicana y la apertura del sector midstream convertirán al país en el segundo mayor mercado abierto de Latinoamérica después de Brasil y en centro de atención para empresas independientes grandes y pequeñas, según analistas.

El mercado midstream tiene una valor cercano a los 678.000mn de pesos (US$52.400mn) al año, de acuerdo con la petrolera estatal mexicana, Pemex. Incluye el transporte, almacenamiento y comercialización mayorista de crudo y productores refinados.

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Las nuevas reformas abrirán los segmentos midstream y downstream a la inversión y competencia privadas, mientras que el regulador de energía CRE se encargará de otorgar los permisos para almacenamiento, transporte y distribución de crudo, gas natural, subproductos, etano, propano, butano y nafta, además de establecer reglamentos para la venta directa de aquellos.

La transformación del sector energético dará a las empresas confianza sobre sus inversiones y las dotará de un marco legal, ya que la fiera competencia en el segmento midstream requiere reglas que garanticen condiciones equitativas para los distintos actores, plantea Alejandra León, analista petrolera latinoamericana de IHS Cera.

A su juicio, México necesita colaboración en el sector petrolero, tanto en el caso de Pemex como en el de la eléctrica nacional CFE. Es difícil mantener toda la estructura y para atraer colaboradores los inversionistas privados necesitan incentivos y oportunidades, señaló en un debate organizado por la Universidad Anáhuac en Ciudad de México.

La especialista destacó el hecho de que la reforma energética mexicana ha sido rápida y adelantó que traerá beneficios enormes al sector, ya que cambios de esta naturaleza pueden llevar años en aprobarse e implementarse, como ocurrió con la apertura del gas natural, que demoró 16 años, o la primera ronda de contratos con incentivos, que tardó más de tres años entre su planteamiento y su promulgación en el 2008.

La reforma energética de México también es positiva porque permitiría resolver varios cuellos de botella asociados a inversión en Pemex para aumentar la producción petrolera, mientras que la importación de productos refinados no se verá mayormente afectada por la nueva legislación, ya que México no está construyendo nuevas refinerías, indicó.