El presal brasileño: ¿sensatez o apuesta?

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Miércoles 25 de septiembre, 2013

 El regulador brasileño de gas y petróleo, ANP, recurrió a la retórica para salvar su dignidad tras anunciar que solo 11 empresas competirían en la ronda licitatoria del próximo mes por el campo presalino Libra.

"Recibí llamadas telefónicas de tres compañías: Exxon, BP y BG", señaló la directora general del organismo federal, Magda Chambriard.

"Confirmaron que no participarán en la ronda del presal por diferentes motivos. Estamos enfrentando un contexto global en que cada compañía experimenta una situación específica que afecta sus decisiones. Pero sí reafirmaron su interés en Brasil".

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Fue una excusa apenas creíble para un balde de agua fría de proporciones. La subasta por Libra es el acontecimiento más anunciado en el sector petrogasífero de Brasil desde la primera ronda de licencias hidrocarburíferas de 1999.

Según la ANP, el campo contendría 8.000-12.000 millones de barriles equivalentes de petróleo bajo una capa de sal en el lecho oceánico del Atlántico.

El volumen es suficiente para satisfacer la demanda mundial de petróleo por hasta cinco años.

Los apenas 11 postores que Brasil tiene para mostrar tras una campaña promocional de nueve meses que contempló giras informativas en Singapur, Londres, Houston, Tokio y Beijing es un resultado poco paupérrimo, incluso según las proyecciones más conservadoras del gobierno.

La misma Chambriard admitió que la ANP había anticipado que participarían en la ronda al menos 40 empresas.

¿Por qué tantas desistieron de participar?

Según la consultora especializada A&P, con sede en Río de Janeiro, el resultado es un rechazo enfático del sector privado al modelo estipulado por Brasil para el presal.

"Las bases se elaboraron para proteger a [la petrolera federal] Petrobras y el mercado simplemente no las ha aceptado", dijo a BNamericas el director de A&P, Arthur Pimentel.

En virtud del modelo brasileño de utilidad compartida para los bloques presalinos, Petrobras debe poseer una participación operativa mínima de 30% en los consorcios adjudicatarios.

Pimentel señala que el modelo es disuasivo para las empresas privadas, dados los inciertos costos operacionales, el limitado alcance de los ingresos y la amenaza de retrasos derivados de una burocracia tristemente célebre y de las exigencias de contenido local de Brasil.

Por ahora, ExxonMobil, BP, BG y otros están conformes de observar el desarrollo de Libra desde lejos. El campo se ha convertido en la prueba de fuego para los futuros proyectos del presal.

Si la etapa exploratoria avanza rápidamente y sin contratiempos, la próxima ronda presalina, que tendrá lugar ya el próximo año según informan medios locales, podría atraer mayor interés.

Según Petrobras, el presal brasileño posee hasta 35.000 millones de barriles equivalentes de petróleo y gas.

Pocos dudan que los vastos descubrimientos sí atraigan a aquellos grupos con el coraje suficiente para incursionar en el área del presal. Sin embargo, hay una sensación de que encontrar petróleo en Brasil es solo la primer parte de la batalla.