Proyecciones: Tiempo de decisiones para industria petroquímica latinoamericana

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Lunes 30 de diciembre, 2013

Tras un período prolongado en que muchas petroquímicas grandes, como Dow Chemical (NYSE: DOW) y Basf (NYSE: NF), recortaron su producción de commodities químicos en Latinoamérica, especialmente en Brasil, el 2014 debiera traer noticias más positivas para la región.

Como si no estuviera ocupada con las reservas presalinas en Brasil, la energética federal Petrobras (NYSE: PBR) encabeza ahora la instalación y respaldo de nueva capacidad petroquímica que se requiere para atender los mercados de rápido crecimiento de la región.

En Latinoamérica debiera producirse un incremento instantáneo de la producción de resinas a comienzos del 2014, cuando comenzaría a obtenerse la resina PET para botellas en el complejo de US$5.000mn Petroquímica Suape que Petrobras construye en la zona noreste de Brasil. Petroquímica Suape tendrá una capacidad productiva de 450.000t/a de resina PET, lo que se suma a la capacidad existente de 240.000t/a de fibras de poliéster y 740.000t/a de ácido tereftálico purificado (PTA), principal insumo para el PET y el poliéster.

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La tarea de regresar a la vida al sector brasileño de petroquímicos en general ha recaído directamente en los hombros de Petrobras, por ser la energética más grande de la región y el único actor local con importantes recursos financieros disponibles para ello.

No es secreto que Petrobras querría vender Petroquímica Suape y, tras desprenderse el 2013 de su negocio de poliestireno, hay dudas sobre su compromiso con la industria petroquímica local.

Sin embargo, el 2014 será el momento para que Petrobras asuma su responsabilidad en una industria downstream que está incurriendo en un déficit comercial anual de más de US$30.000mn y que estará en un peligro serio de desintegrarse sin el respaldo de la petrolera nacional de Brasil.

Si Petrobras no renegocia contratos por insumos y si no encuentra una manera de brindar materias primas confiables y a precios competitivos al enorme proyecto Comperj que estudia Braskem (NYSE: BAK), entonces en el mediano plazo los productos petroquímicos y plásticos se obtendrían cada vez más fuera del país.

Braskem debiera adoptar una decisión definitiva sobre la inversión en Comperj el 2014, hito que definirá en gran medida el futuro de largo plazo del sector petroquímico brasileño y que será lo más destacado del año.

PROMESA EN MÉXICO Y OTROS PAÍSES

Aparte de Brasil, la perspectiva a partir del 2014 se ha vuelto más positiva en las últimas semanas, luego de que se aprobara unas reformas energéticas sorprendentemente amplias en México. Estas reformas podrían situar a la petroquímica local en una posición más competitiva y revertir los crecientes déficits comerciales y niveles de cesantía en el sector.

En otras partes de la región y considerando un plazo más prolongado, habrá una atención constante en la formación argentina Vaca Muerta, donde la participación de petroleras internacionales será clave para materializar el potencial de este enorme yacimiento de gas de esquisto para industrias downstream.

La industria también esperará que Braskem entregue más noticias sobre sus planes para Bolivia y Perú, dos países con grandes reservas de gas natural, pero que carecen de cierto conocimiento requerido para aprovecharlas para la producción química.

Estos proyectos en Sudamérica están siendo eclipsados por la amenaza de un excedente de capacidad de EE.UU. a partir del 2016. Sin embargo, para responder a esta amenaza, es importante que la región trabaje en mejorar la integración de sus propios mercados de químicos y aumentar sus flujos comerciales intrarregionales. La inversión en nueva capacidad upstream y el respaldo a la constante internacionalización de compañías regionales será fundamental en ese esfuerzo.

Muchas multinacionales ya pretenden comprar empresas distribuidoras y transformadoras en Latinoamérica para sacar provecho del excedente de capacidad de EE.UU. en la región, donde el crecimiento de la demanda se mantendría sólido en los años venideros, especialmente en países como Colombia y Perú.

Las autoridades deben trabajar duramente y replantear algunas de sus posturas para garantizar que el crecimiento económico beneficie a trabajadores y compañías químicas en sus propios países más que en EE.UU. y Asia.

En resumen, si bien el año sería transicional para los petroquímicos latinoamericanos, sin mayores cambios frente a las tendencias recientes, las decisiones tomadas el 2014 ejercerán una enorme influencia sobre la perspectiva de largo plazo para los flujos comerciales y la producción en la región.